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24.04.2016

Opillas tradicionales - Juan José Lapitz

 

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Artículo de Juan José Lapitz publicado en su sección "Saber y Sabor" de "El Diario Vasco" del 23 de abril de 2016

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El diccionario Vasco-Castellano de López Mendizabal define opil como panecillo, bollo y torta de maíz. Esa definición contrasta con las opulentas tartas, rematadas con huevos, que el próximo lunes, festividad de San Marcos, regalarán las madrinas a sus ahijados en Biasoaldea y zonas aledañas. Un siglo antes, mi padre recibía un panecillo (opil) de masa mejorada con azúcar que se horneaba  con huevo. El bizcocho de harina de trigo (o de almendra), los alfeñiques y las yemas que hoy los adornan vinieron después, sin que cambiara su primitivo nombre. Nuestro pueblo, muy aferrado a sus tradiciones, cuenta con otro tipo de opillas que se asemejan, por su contenido y significado, a éstas. Me refiero a la mokotxa de Gernika, al karapaixo del alto Deba y la culeca de la antigua Muskaria (Tudela). La primera es pieza similar a la de San Marcos, con la diferencia de que la ofrecen el domingo de Pascua, el padrino y madrina, a los ahijados. El Karapaixo es una masa de pan de forma triangular que alberga en cada uno de sus tres picos y un par de trozos de chorizo en el centro. De elaboración deméstica, últimamente han comenzado a venderlo en panaderías, mejorando la masa a la que se agrega azúcar y huevo batido. En el trascurso de Cuaresma las madrinas lo ofrecen a sus ahijados hasta que estos se casan. Mi amigo Josema Azpeitia me puntualiza que en Elgeta se llama garipua, que a su juicio puede venir de gari=trigo, harina del que está hecho o garizuma=cuaresma, tiempo en que se obsequia. La culeca, es un pan preñado. Panecillo que se hornea con un huevo, con su cáscara, en el interior. Lo comen las familias reunidas el 4 de mayo, frente a la ermita del Cristo en Tudela. Estas cuatro tradiciones acrecientan los los vínculos entre las personas allegadas que, sin ellas, se diluirían. Ya que estamos entre masas, aprovecho para pedir públicas disculpas a Xabier de la Maza porque, sin ser vicario, le rebauticé hace unas semanas con los nombres de Ignacio e Iñigo.

 

 

 

Opillas tradicionales - Juan José Lapitz