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17.04.2016

Langostas pescadas a mano - Juan José Lapitz

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Artículo de Juan José Lapitz publicado en su sección "Saber y Sabor" de "El Diario Vasco" del 2 de abril de 2016

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El ¨Manara" se ha quedado en Puerto Williams, en Chile, en espera de que sus tripulantes, Nicole y Jean Luc, regresen de Lapurdi para realizar las últimas travesias y completar la vuelta al mundo a vela que iniciaron hace cuatro años desde Saint Jean de Luz. Unas semanas en tierra firme vienen bien para no perder el contacto familiar y regalar el paladar con unas orondas morcillas, sabrosas txistorras y aromáticas pimientos del piquillo, de los que no pudieron disfrutar en recorridos de veintedías sin ver tierra con arroz y pasta italiana como alimento base, pero con el ojo avizor para detectar algún bando de aves o la existencia de bancos de peces que les proporcionan nutrientes frescos, sea un atún o una dorada. Jamás guardan el pescado de un día para otro. La conservación es uno de los detalles importantes. Un deposito de quinientos litros de agua potable les garantiza la necesaria para beber y cocinar. Jean Luc me dice que no se ha acostumbrado a cocer pescado con agua del mar. Detalle que me sorprendió, pues para mí es la mejor. Yo llevé un bidón de 5 litros, tomados cuando sube la marea, desde Hondarribia a Madrid para cocer unas langostas. El agua de lluvia la emplean para ducharse. Es curioso que la fruta que mejor se conserva es la manzana y la más perecedera, la naraja y el resto de los cítricos. A las patatas las envuelven en papel de periódico para evitar que germinen y los huevos los cambian de posición cada dos o tres días para que duren más. Los lugares más encantadores los han encontrado en Nueva Zelanda. Les ha llamado la atención la talla de las cebollas de los mares antárticos y la facilidad con que han podido pescar langostas a mano. Este crustáceo a descender a aguas profundas en cuanto despunta el día, pero al atardecer sube a la plataforma litoral. Allí se queda quieta, deslumbrada, cuando se le enfoca con una linterna. Momento que se aprovecha para atraparla por detrás con una manopla metálica.

 

 

Langostas pescadas a mano - Juan José Lapitz

Foto: José Antonio Gil Martinez