Hemeroteca

24.07.2016

Un saludable manjar - Juan José Lapitz

Artículo de Juan José Lapitz publicado en su sección "saber y Sabor" de "El Diario Vasco" de 23 de julio de 2016

Nuestras huertas se asemejan estos días a una paleta de pintor. Destacan el anaranjado de las grandes flores de calabazas y calabacines, el blanco de las que se transformarán en vainas, el pálido verdor de las guindillas, el rojo entreverado de los tomates y el granate intenso de las hojas de remolacha. A éstas, que como el verde de los puerros o a las hojas exteriores de las lechugas acostumbramos a tirar al cubo de la basura, voy a referirme hoy, ya que son un alimento saludable y sabroso. Para familiarizarnos sepamos que la remolacha (Betas vulgaris), de la que normalmente nos comemos la raíz, es de la misma familia que la acelga, de la que acostumbramos a comernos la hoja.

No quiero convertir esta sección en un tratado de farmacopea pero permitanme que por un día les relacione algunas de las virtudes que tienen estas humildes hojas como aporte salutífero para el cuerpo humano. Por su gran contenido en potasio y casi nulo en sodio son diuréticas, aunmentado el caudal de orina y por lo tanto la eliminación de desechos como el ácido úrico. La presencia de antioxidantes de la familia de los carotenoides las hacen beneficiosas para algunos tipos de cancer y para combatir problemas relacionados con la vista, reducen el colesterol y ayudan a mantener el nivel de azúcar en sangre. La presencia de gran cantidad de fibras insolubles en sus tejidos fuerza a trabajar al intestino y facilita la evacuación. Solo las hojas se pueden comer crudas, pues los tallos resultan correosos. Se lavan bien en ensaladas, se mezclan con diversos tipos de lechugas, endivias, escarolas, canónigos... Se aliñan con una vinagreta a la que podemos añadir unos frutos secos tostados y triturados (almendra, avellana, nuez o pistacho) y unas gotas de miel que mitigan su deje amargo. Una variante del simple cocimiento de patatas es hacer un arroz blanco, aromatizado con una hoja de laurel. Una vez cocidas y escurridas, se saltean con aceite y unos dientes de ajo fileteados y se mezclan con el arroz. Es un plato nutritivo y jugoso que también con hojas de acelga, guiso con frecuencia.

 

 

Un saludable manjar - Juan José Lapitz