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07.09.2013

Michelines sin estrellas - Mikel Corcuera

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Artículo de Mikel Corcuera (Premio Nacional de Gastronomía 1999) publicado en la sección "Saberes y Sabores" de Noticias de Gipuzkoa del 07.09.2013

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Desde luego la arruga puede ser bella y estar de moda, pero a la obesidad por razones obvias médicas, pero también estéticas, se la combate con un odio superior al que inspira el tabaquismo. Lejos están los tiempos, no ya de Rubens y sus rollizas modelos, (con el paréntesis de Botero) sino la de comienzos del pasado siglo, donde lógicamente "vendía" la moda de la redondez.  Inolvidable en tal sentido  el anuncio (de 1910) de un chocolate de la época  con aquel célebre slogan: "Antes y después de tomar el chocolate López". Por cierto, que el astuto gallego (por más señas lucense de Sarria)  Matías López, puso en marcha su fábrica de chocolate en el Escorial, en el año 1875 y que fue verdadero  precursor de la mercadotecnia, todo un pionero del márquetin y la publicidad. Mostrando en el envoltorio de sus chocolates, además de la frase citada, unas caricaturas muy cuidadas (de las que era el mismo su autor). Las de una pareja esquelética y alicaída  frente a otra, tras disfrutar  del referido chocolate,  gruesa y sonriente conforme a los  cánones de la belleza y del status privilegiado de entonces. En un País asolado por  la necesidad y ennegrecidas sus gentes trabajando de sol a sol,  el ideal social  lógicamente era el de  una estética de  sobreabundancia en carnes y pieles pálidas tan distintas a los cuerpos esbeltos y bronceados de hoy. Redundando en esta idea de la gordura como el auténtico pecado capital de hoy  no podemos dejar de citar al  chispeante gastrónomo José Manuel Vilabella, gallego de nacimiento pero ovetense adoptivo,  cuando dice  con su sorna habitual: "Los gordos se han convertido en una etnia, en una clase social, y los inquisidores de la dietética los aíslan para hacerles la vida imposible: reducen los asientos de los aviones, les impiden ir al cine, los avergüenzan en el ascensor. La fobia al gordo origina a la larga el espanto de la anorexia y el absurdo de la bulimia. El gordo quiere observarse por dentro, descubrir su esqueleto, verse la calavera en el espejo. El gordo, antes de partir para el más allá, quiere darse la vuelta como un calcetín y decirnos adiós con esa tristeza de los andenes y esa sonrisa triunfante del que muere por la patria ajena, del que abjura de su cocido, se olvida de su tortilla de escabeche y niega, como Pedro y por tres veces el canto del gallo asado con patatas nuevas de su juventud. El franquismo, a su sistema político injusto, a su férrea dictadura militar, le llamaba el régimen. Por algo sería.".

El orondo Fernando Point, verdadero precursor de la Nouvelle Cuisine francesa, y en los años cincuenta del pasado siglo propietario y chef  de La Pyramide" en Vienne,  que siempre   alardeaba de su corpulencia, sacó a relucir su vis cómica en una arrebatada defensa de la gordura de los cocineros: "Cuando yo voy a un restaurante que no conozco pido siempre conocer al chef antes de comer. Yo se que si él está delgado  no comeré bien. Y si el es delgado y triste, no tengo más alternativa que salir disparado. Pero, antes de menospreciar a un delgado, es mejor informarse ya que puede tratarse de un antiguo gordo."

Por el contrario hay quien ha llegado a afirmar que hoy día se lleva más los cocineros delgados y por supuesto con ropas de diseño. Lo cual en definitiva es una tontería tan grande como la boutade del inmenso Point. Y para ir contracorriente y salirse del tiesto nada mejor que citar unas estrofas del himno a la celulitis de Enrique Serna y que Isabel Allende lo cita  en su delicioso libro "Afrodita":" ¡Oh encanto de la gorda/ pierna de robustez elefantina/ que en grasa se desborda/¡ oh majestad divina/ del muslo rebozado en gelatina!/ Vivan las adiposas/ adoratrices del esfuerzo nulo,/ que dejan las odiosas/ fatigas para el mulo/ y comen todo lo que les agranda el culo". Pero vamos a dejarnos ya de canción protesta contra los regímenes a los que nos obligan  nuestras nocivas adiposidades y volvamos disciplinadamente  al redil de los cuerpos "Danone" con una comida sana, ligera, natural y... "antimichelín.

 

 

 

Michelines sin estrellas - Mikel Corcuera