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16.06.2013

Menorca, un festín de pescado - Juan José Lapitz

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Artículo de Juan José Lapitz publicado en su sección "Saber y Sabor" de "El Diario Vasco" del  15 de junio de 2013.

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Hace veinticinco años que conocí Menorca y me enamoré de ella, hasta el punto de que eché raices y no he faltado, desde entonces, mes de mayo alguno, para recrearme en los detalles que en la primera visita me cautivaron: su primaveral verdor, sus preciosas calas dificilmente accesibles a las cuatro ruedas, su clima benigno, la acogida de sus gentes y gastronomía, con productos hortícolas autóctonos, pero sobre todo la riqueza y la variedad de sus pescados y mariscos.

Mi centro de operaciones es Fornells, puerto pesquero artesanal, situado al norte de la isla, que considero como su capital gastronómica, ya que en su nucleo urbano de apenas 300 habitantes, a los que van a parar las capturas diarias de las barcas que amarran en sus muelles y es la cuna señero menorquín, la caldereta de langosta, que se dio a conocer al público a finales del siglo XIX, cuando Ignacio Miguel Burdó abrió el Can Burdo y propuso a su clientela y encumbró una preparación doméstica, hecha a base del crustáceo, que abundaba y era alimento de sustento diario, bien aderezado con una picada de pimiento, tomate, cebolla y ajo y abundantes rebanadas de pan, para untar en el suculento caldo.

He de confesar que i paladar y mi bolsillo (algo hoy nada desdeñable) se decantan potr las calderetas y arroces caldosos de mariscos, estos le dan un intenso sabor a la gramínea y al caldo de cocción, que no se logra solo con langosta. Quizá el que mejor lo prepara sea Diego, autor del libro "La cocina marinera de Fornells" en su Cranc Pelut de Menorca, sin que desmerezca la que sirven José y su familia en el Es Cranc, donde es recomendable, también, la parrillada de pescados.

El hecho de que Richard, padre e hijo, sean propietarios de dos barcas y la buena mano de las cocineras, los pescados más variados y selectos se toman en Es Port, de inolvidable recuerdo el "cap roig" (kabrarroka) al horno que tomé hace quince días. Como memorable fue la paella que bien guarnecida de cigalas, gambas y "cranc" (cangrejo) nos preparó Toni en El Pescador.

Fuera de carta en este mismo establecimiento, Tomeu me obsequió con una cazuela de caracoles (de propia recolección) con marisco, cocinados por su mujer Elena. Para chuparse los dedos.

Jaime, se precia, con razón de hornear las más finas y crujientes pizzas de la isla en Sa Proa, pero no dejen de probar su brocheta de langostinos con bacon. Para rematar el festín, nuestros vecinos, los Suárez-Rull, hicieron una pescata de sargos, molleras, saltaverdisas, durdos y serranos que pasaron a la sartén.

Menorca, un festín de pescado - Juan José Lapitz