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27.07.2014

La Gastronomía no es un circo - Juan José Lapitz

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Artículo de Juan José Lapitz publicado en su sección "Saber y Sabor" de "El Diario Vasco" del  26 de julio de 2014

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Pronto hará medio siglo que visité Londres por primera vez. De aquel viaje guardé dos recuerdos gastronómicos: los desayunos, tan copiosos que, que si te dejabas llevar por la suculenta oferta, comías suficiente, para mantener el tipo, hasta la hora del té y el restaurante giratorio, una novedad por aquel entonces que se había convertido que se había convertido en atractivo más por su movimiento, que por lo que servían en el plato. Situado en el último piso, con cierre acristalado, de una céntrica torre, la parte exterior de la planta giraba lenta pero continuamente, de forma que los comensales pudiesen admirar el paisaje de la ciudad. Poco amigo de situaciones inestables tanto en tierra como en mar (el aire se me da mejor) la experiencia fue negativa, completada la primera vuelta, mi estómago empezó a protestar y la cena crepuscular, que prometía mucho, se convirtió en el cuento de nunca acabar de girar. Dicen que el hombre y el burro son los únicos seres que tropiezan dos veces en la misma piedra, yo cumplí con mi parte a los pocos años, sentándome en el comedor flotante, del restaurante Minerva, ubicado en el puerto de Mahón - de recomendable cocina- no apto para quienes, como yo, soportan mal el tenue vaivén de las olas. Yo entiendo que la buena gastronomía no tiene necesidad de buscarse estraños atilugios para atraer a la clientela, por ello me han sorprendido negativamente algunas noticias que han saltado últimamente en los medios de comunicación. La primera nos llega desde Ibiza, donde al parecer Albert y Ferrán Adriá han pergeñado un combinado gastronómico circense, que congregará a más de mil personas por día cuando esté en funcionamiento. Se trata de un acuerdo a tres bandas entre el casino situado en aquella isla, que deberá tramitar el cambio de uso del edificio, el Circo del Sol y los afamados cocineros.

La segunda también nos llega desde la misma isla pitiusa. Paco Roncero, el cocinero que hace las delicias de cuantos se sientan en la Terra del Casino, madrileño, va a montar unas cenas exclusivas con atracciones singulares, para doce comensales cada noche, al precio de 18.000 euros por cubierto. Para terminar, una buena noticia para los que sufren vértigo. Una empresa va a instalar en Shanghai un comedor, en una cabina suspendida por cables en el aire. El servicio se suspenderá si las rachas de viento superan los 60 kilómetros por hora. Se admiten más disparates.

La Gastronomía no es un circo - Juan José Lapitz