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13.10.2013

Etiquetas más claras en informativas - Juan José Lapitz

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Artículo de Juan José Lapitz publicado en su sección "Saber y Sabor" de "El Diario Vasco" del  12 de octubre de 2013.

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La revista francesa "Ça m´intéresse", realizó, hace ya algún tiempo, una encuesta entre un amplio panel de lectores para conocer hábitos relacionados con la alimentación. Por los resultados hemos podido saber que nuestros vecinos, entre dos productos similares, la mayoría (62%) lo elige atendiendo al precio más bajo y solo un 23% fiándose de la marca.

Es curioso constatar que un 21% lee siempre la etiqueta antes de introducir el artículo en la cesta y un 42% lo hace muy a menudo. Algo que, según los encuestadores, tiene un gran valor, pues la mayoría de ellas están escritas en caracteres tan pequeños, que más bien parecen un trest para calibrar la visión, o un código secreto, con siglos que la mayoría del público desconoce. En cambio de datos tan importantes como la cantidad de agua, azúcar y sal que contienen.

La primera prácticamente se ignora, dándose el caso de que se vende el líquido elemento a precio de aceitunas rellenas, de bonito o de berberechos al natural. Nada digamos si se trata de productos cocinados, estofados, albóndigas... en los que el volumen real de la salsa se equipara, cuando no supera, al de carne.

La Organización Mundial de la Salud estima que en torno a unos 400 millones de personas padecen diabetes, para las que el azúcar es veneno. ¿Cuántos productos lo tienen sin que figure en la lista de ingredientes de la etiqueta? Como se trata de un conservante de primera calidad, y además agradable al paladar, lo meten hasta en el chorizo y el salchichón, pero lo omiten en el etiquetado. Yo entiendo que la presencia de azúcares añadidos a los alimentos procesados debería estar, por ley, no solamente anunciada sinio destacada con gruesos caracteres.

Quienes tienen exceso de ácido úrico, con problemas de gota o cálculos, podrían controlar mejor su dolencia, si se indicara el porcentaje de sal que tiene un alimento procesado, en lugar de señalar simplemente su presencia.

Las carencias actuales son tales, que la comisión europea ha metido el acelerador para que, dentro de cinco años, todos los productos alimentarios procesados señalen, su valor nutricional (kcalorias) y los porcentajes de proteínas, grasas, grasas saturadas, hidratos de carbono, azúcar y sal.

 

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