Hemeroteca

15.06.2014

Cerezas de Milagro - Juan José Lapitz

*************************************************************

Artículo de Juan José Lapitz publicado en su sección "Saber y Sabor" de "El Diario Vasco" del  14 de junio de 2014

***************************************************************

 

La localidad navarra de Milagro celebra, mañana, por quinceavo año consecutivo, lo que demuestra que ha adquirido raigambre y es un atractivo para quienes quieran hacer una corta y divertida excursión. El programa oficial se inicia con la apertura a las 9 de la mañana de los recintos feriales de cerezas, con 300 puestos de venta de más de 30.000 kilos de estos frutos y los de alimentación y artesanía. Seguidamente dará inicio el XII Concurso de postres  con cerezas, habrá recepción de invitados, pregón y entrega de cereza de oro a personas que han destacado en la labor de la difusión de este producto.

Los frutos que se cosechan en estas tierras , son de drupa esférica roja intensa, de acusado dulzor y muy jugosas, si bien su maduración es un tanto tardía, llegando al mercado cuando está saturado de cerezas de otras procedencias y no tiene el protagonismo que su calidad merece.

Eminentemente primaveral es con la fresa y el níspero japonés (poco presente en nuestras fruterías) la primera fruta nueva que abre las puertas a las que irán llegando a lo largo del año. Es festiva y juguetona, hay decenas de juegos infantiles (hoy perdidos) en la que son protagonista. Son generosas, pues si vamos a cogerlas del árbol nunca vendrán solas por estar unidas por el rabillo. Este hecho ha enriquecido el refranero: "A por una voy, dos vengáis, si sois tres no os caigáis", "Cerezas y mentiras unas de otras tiran" o "Los besos son como cerezas, una lleva a otra".

Además de ser refrescantes y sabrosas, no debemos olvidar sus propiedades salutíferas, cuando en esta temporada me las llevo a la boca por la mañana, me acuerdo siempre de mi maestro José María Busca Isusi, que pregonaba que desayunar con cerezas es como tomar una ducha interior, que limpia estómago e intestinos.

En nuestros bosques, estos días, podemos topar con algún guindo silvestre de frutos pequeños y no tan dulces como la cereza, con ellos podemos hacer un licor de la misma forma que con los pacharanes. Hace más de un cuarto de siglo, durante un viaje que hice a la que entonces se llamaba Yugoslavia, me topé en la región de Dalmacia, con unas cerezas, cultivadas muy similares a nuestras silvestres, con un toque de amargor que se llaman marascas, con las que se elabora el licor llamado marrasquino.

 

Cerezas de Milagro - Juan José Lapitz