Hemeroteca

14.12.2014

Bonbón pelotari - Juan José Lapitz

*************************************************************

Artículo de Juan José Lapitz publicado en su sección "Saber y Sabor" de "El Diario Vasco" del  13 de diciembre de 2014

***************************************************************

En Hondarribia, sobretodo entre los pescadores, se utiliza frecuentemente el dicho "denian bonbon, ez denian egon", que tiene el significado de "en tiempos de abundancia, la vida es regalada y en los de penuria, hay que atarse el cinturón, verlas venir y esperar a que lleguen tiempos mejores". El empleo del erderismo bombón me hace pensar que somos un pueblo goloso y que el bienestar lo materializamos en algo dulce y sabroso como es el bombón.

Algo de esto le ha debido pasar por la cabeza al gran confitero y creador Rafael Gorrotxategi, que cada año, por estas fechas, nos ofrece una novedad golosa con la que celebrar las fiestas navideñas. En esta ocasión ha sido el frontón y los largos prolegómenos de un gran partido su fuente de inspiración. Se ha fijado en el proceso de selección de pelotas y en el protocolo a seguir hasta que las seis finalmente seleccionadas se introduzcan en una caja de madera y sean, esas solamente, las que utilicen en el trascurso de la competición.

En un envase que recuerda esa caja de madera, ha introducido doce medias pelotas, con su aparente cuero cosido, que recubre la cobertura de chocolate, y la parte plana aparece decorada con los ingredientes que singularizan el sabor de cada una de ellas: pimiento de Ezpeleta, sésamo con sal de Añana, rosas caramelizadas, violetas, mandarina y fruta de la pasión.

La puesta de largo de la creación se hizo el 16 de noviembre, en el trascurso del banquete con el que culminó el XXV Capítulo de la alubia de Tolosa. Los comensales tras despacharse la clásica alubiada con sus sacramentos, se tuvieron que enfrentar al mismo repertorrio en versión dulce. Comenzaron con unas trufas de alubia, elaboradas con chocolate, crema de alubias rojas y manteca de cacao. Le siguieron las guindillas de Ibarra, para las que el confitero utilizó los frutos desecados durante cinco horas en una estufa y posteriormente recubiertos con un ligero baño de chocolate. Se sirvieron luego las clásicas tejas a la morcilla de Beasain, hechas de la misma forma e ingredientes que las normales, con el añadido cacao negro, para darle de color y las especies que se emplean en el embutido: orégano, canela, pimienta negra, nuez moscada y perejil. El ágape finalizó con la presentación de los bombones pelotari al pimiento de Ezpeleta. Un postre realmente original.

 

 

Bonbón pelotari - Juan José Lapitz