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10.01.2016

Arrigoxos de Ormaiztegi - Juan José Lapitz

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Artículo de Juan José Lapitz publicado en su sección "Saber y Sabor" de "El Diario Vasco" del 9 de enero de 2016

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La repostería guipuzcoana cuenta con una nueva pieza para añadir a la lista de especializadades que endulza nuestros paladares: el arrigoxo de Ormaiztegi, que tiene una doble y curiosa historia. Este año se ha celebrado el cuatrocientos aniversario de la constitución de la localidad como villa independiente, con jurisdicción civil y criminal propia. Anteriormente, hasta 1615, perteneció al municipio de Segura. Por esta gracia los 123 vecinos tuvieron que pagar a la hacienda real veinticinco ducados cada uno. Para conmemorar este acontecimiento, el ayuntamiento, según me informa Eli López de Muniain, técnica de cultura, reunió a un grupo de vecinos con el fin de recabar ideas y programar actos. Entre las personas presentes estaba Ane Mujika, propietaria de la pastelería Aintziñe, quien hace algún tiempo barajaba la posibilidad de crear un pastel que recogiera productos de la tierra tratados a la antigua usanza. La idea prosperó por aclamación y el mes de junio nació y se presentó arrigozo, un hojaldre circular con azúcar, nueces y miel aromatizado con canela, que ha arraigado en poco tiempo. No faltó en la romería del segundo domingo de julio a Liernia y es postre preferido en las sociedades populares. Se vende a 1,50 €.

El porqué del nombre tiene también su gracia. A los ormaiztegiarras les motejan desde 1864, años en el que se inauguró el viaducto, arrikalaris, ya que trataron de superar los 34 metros de desnivel lanzando piedras que pasaran por encima de la vía férrea. Me aseguran que lo consiguieron los hermanos Baltasar y Jacinto Mancisidor.

En el concurso de platos cocinados con morcila celebrado recientemente en esta localidad ganó una preparación que, por su agradable combinación y fácil preparación, merece la pena difundiirla. Su autor, Luis Juan Unanua, me ha facilitado gentilmente la receta de patata confitada con morcilla y pimentón. Confitar, a fuego bajo, rodajas de patata pelada de unos 2 centímetros de espesor durante unos 20 segundos en aceite de oliva, con ajo y tomillo, de forma que estén cubiertas por la grasa. VAciar por una de sus caras la patata, de forma que nos quede como un vaso. Rellenar el hueco con la farsa de morcilla, espolvoreándola con pimentón (dulce o picnte, según gustos), cubrir con dos finas lonchas de calabacín frito, vuelta y vuelta y rematar con un huevo de codorniz frito con la yema líquida.

 

Arrigoxos de Ormaiztegi - Juan José Lapitz

Foto: Museo del Ferrocarril de Azpeitia