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18.05.2011

Excursión al Medoc y Arcachon

Arrancamos pronto el miercoles 18 de mayo para ponernos en marcha comino del Medoc. El objetivo era rememorar una excursión que organizamos hace 7 años y visitar a los buenos amigos que dejamos allí. Hemos tenido más encuentros con ellos y la relación es cada vez más entrañable, se suman nuevos amigos a los que invitamos a visitarnos para seguir estrechando lazos.

 

El día era magnífico y tras la monotona travesía de las landas, con sus rectas interminables en muchos kilometros rodeadas de pinos, escudados por largas filas de camiones, a los que afortunadamente no permiten adelantar, lo que da una fluidez al trafico que es de agradecer, porfín abandonamos la autopista y nos adentramos en las estrechas carreteras del Medoc. Los primeros kilometros todavía monotonos, pero poco a poco fueron apareciendo pequeños viñedos y empezamos a percibir la proximidad el lugar al que nos dirigíamos. Llevabamos algo más de dos horas largas de viaje y derrepente se hizo este mucho más agradable, aflojamos el acelerador, por que la carretera lo recomendaba, pero también, para poder apreciar a ambos lados de la carretera, los viñedos en todo su explendor. Es dificil orientarse entre estas viñas, verdes, perfectamente alineadas que ondulantes cubren en suaves lomas del pisaje sin permitirnos más referencias que unos arboles que surgen por allí, un château suntuoso que aparece al otro lado, una pequeña granja, otro château, un pueblo, pequeño, cuatro casas, todas bajas y una calle estrecha que cuando quieres darte cuenta ya se habí acabado y vuelves a estar de nuevo perdido entre los viñedos.

 

A primeras horas de la tarde llegamos a Saint Sauveur y nos dirigimos directamente al Château Fontestau, nuestro cuartel general. Reposición de fuerzas, distribución de habitaciones y visita a la bodega. No estaba Dominique Fouin, propietario, que se encontraba en viaje profesional en Bruselas, pero dejo todo perfectamente organizado para nuestra comodidad. Nos recibió Gerald, director técnico de la bodega que nos dió un recorrido por la misma con la consiguiente cata.

 

Al atardecer salimos a conocer los alrededores haciendo una parada en el pueblito de Bages, una preciosidad dentro del dominio de Lynch de Bages donde tras visitar una tienda curiosa "les comptoir d`Andrea" nos tomamos una efrescante cerveza en la terraza del café Lavinal situado justo enfrente la tienda.

 

Esa noche celebramos en el château, una cena Medoquen, con nuestros amigos Bruno Ostein, su mujer Patricia y su hijo Adrien, que conociamos de adolescente y nos encontramos con un atleta de dos metros. Como pasa el tiempo, unos para arriba y los demas encogiendonos. Intimos amigos de Dominique hicieron de anfitriones. No podía faltar en la cena el "grenier médocain", charcutería típica de la zona que nos trajeron bien pimentada, pero bien pimentada, lo que ayudo mucho a que le dieramos un buen asalto a las botellas que nos había reservado Dominique para consumo durante nuestra estancia.

Fotos Llegada a Saint Sauveur e instalación en Fontestau: http://www.flickr.com/photos/35262595@N02/sets/72157626821327406/ 

A la mañana siguiente, tras un abundante desayuno, nos fuimos a visitar la bodega de Sociando Mallet de nuestro Cofrade de Honor, Jean Gautreau, que se acerco a saludarnos y nos dejó en manos de su yerno, Vincent Faure, director técnico de la bodega. En el recorrido vimos algunas novedades que se dirigían sobre todo a mejorar la selección de las uvas a su llegada a bodega. También era de nueva factura, la sala dedicada a degustaciones, con una gran balconada sobre los viñedos, al fondo de los cuales se divisa el estuario de al Gironde.

 

Finalizada la visita nos dirigimos a Pontoise Cabarus, una vieja bodega afincada en el casco urbano de Saint Seurin de Cadourne y que se amolda a los recobecos de la vieja casona y sus dependencias. Vecinos de Sociando Mallet, pero es otro mundo, aunque el vino sigue siendo exquisito. Nos guió en la visita Eric Tereygeol, que con su hermano Laurent dirigen la bodega. Hacen dos vinos, el Pontoise Cabarus, buque insignia de la casa y que se elabora solamente con uvas de viñas viejas, de 20 a 60 años y el Coté Pontoise, elavorado con viñas mas jóvenes, menos tánico y más afrutado y que vinifican en barricas usadas para manter mejor el afrutado. Diferente pero tan bueno como el primero. Los años de abundante cosecha, hacen un tercer vino que se venden a los comerciantes del vino, que les viene mejor que dedicarse a elaborar alcohol o vinagres.

 Fotos visita a Sociando Malet y Pontoise Gabarus: http://www.flickr.com/photos/35262595@N02/sets/72157626821486852/

Comimos en un pequeño restaurante de la zona, El Peyrat, en St Estéphe en la orilla de la Gironda, que es el comedor habitual de trabajadores de los chateaus de la zon en epóca de vendimia y francamente recomendable. Casualmente volvimos a coincidir en el restaurante con Eric, que tenia una comida de trabajo. Mientras el y su otro comensal acabaron en un pispas, esperamos que con buen provecho, nosotros disfrutamos de todo y nos alargamos con la sobremesa.

 

Despues del cafe y con tranquilidad nos dirigimos al Château Lagrange, un nuevo palacio con infinidad de dependencias y que dispone de un cinturón de jardines con estanques y cisnes que lo separan de las viñas. Nos recibió Micheline que lleva 25 años trabajando aquí, Tienen 140 Ha que vendimian todo a mano y que tras la cinta de selección, tambien manual, hay un dispositivo de celulas opticas que selecciona los granos. El castillo es del siglo XVIII y actualmente pertenece a unos japoneses que compraron la propiedad en el año 1983 y asesorados por tecnicos del la zona han modernizado todo el proceso de vinificación. En el momento actual producen 700,000 botellas. No tienen fondos de grandes vinos antiguos porque los anteriores propietarios, que eran españoles, que prácticamente no trabajaban la viña, solo para consumo local. Una investigación rápida nos llevo al convencimiento de que eran vascos y de familias conocidas.

 

Este día la cena era ofrecida por nosotros a los amigos medoquenses, entre los que se encontraban los de las bodegas que habíamos visitado. Txistorra, pimientos de gernica, Bonito enbotado por Rafa el 2008 con anchoas, cebolla  y guindillas, dieron paso a un bacalao sobre cama de cebolla y pimiento para finalizar con queso de obeja de pastor y un bol de fresas. Regamos con magnificos vinos, ya que cada bodega aportó algunas botellas y sabiendo que venían sus vecinos se esmeraron en la selección. Sobresalieron uno de Chateau gran Puy Lacoste del 95 que llevó Philipe Gouze director del château y un Sociendo Mallet del 2002. No hay duda que para esta zona el 2004 fué un año estraordinario, porque todas las bodegas tras un repaso al 2009 que estaban embotellando en ese momento, acababan la degustación con el 2004.

 

Sobremesa con canticos y piezas de txistu interpretadas por Modesto y Luis que picaron la curiosidad de Laurent, gran aficionado a la música, y que nos prometió que para el próximo encuentro el tambien tocará el txistu.

 

Fotos almuerzo, visita a Chateau La Grange y cena a nuestros amigos:

http://www.flickr.com/photos/35262595@N02/sets/72157626702923521/

 

Madrugón a la mañana siguiente para recoger los equipages y partir hacia Arcachon donde nos esperaba Marc Druart a las 10 de la mañana en la entrada del puerto. Llegada, parada técnica y al embarcadero donde nos enrolamos en una amplia canoa que sirve para visitar la bahía y que había sido contratada para desplazarnos a los ostreros. Partimos detras del lanchon de trabajo de Marc, una plataforma plana de ocho a diez metros que se elevaba en la proa, chata, recordando a la proa de las lanchas de desembarco que vemos en las películas. En la popa una pequeña cabina cerrada para drigir la embarcación y tras ella unos cuantos trastos entre los que Marc había instalado una plancha para asar.

 

Es complicada la bahía de Arcachón para navegar, en muchas partes, hay grandes bancos de arena que con marea baja dejan muy poco calado para las canoas normales. El canal de navegación se encuentra hacia la parte norte, cerca de la orilla de Cap Ferret, y entre la otra orilla, en la misma barra de la bahía, hay un gran banco de arena de mas de dos kilometros de largo por 300 o 400 metros de ancho que con las mareas vivas desaparece en un 90%, creciendo algunos hiervajos en su parte mas alta. En las tres cuartas partes del arenal que están más al mar, está prohibido el paso por ser una reserva para aves marinas, y en la cuarta parte que resta hacia el interior, en la parte que da al sur, enfrente de la duna de Pila, es donde tienen algunos ostricultores sus granjas, entre ellos Marc.

 

Desembarcamos en el banco de arena y nos fuimos a dar un paseo por el arenal, contemplando el mar por el lado contrario al desembarco y caminando hacia el extremo más interior que queda, todos los días, completamente cubierto con la marea. De regreso de nuestro paseo, nos encontramos con la gabarra completamente engalanada. Una mesa con manten azul con cubiertos, platos, servilletas y vasos ocupaga toda la plataforma, e incluso había aparecido una sombrilla que aunque no podía cubrir mas que una esquina de la mesa, vino bien, pues al resto, al que no estaba curtido o se puso tonelada de crema, al día siguiente como cangrejos saliendo de la olla.

 

Marc nos llevo por la orilla hasta el criadero que se encontraba a unos 100 metros. Un metodo totalmente nuevo para nosotros, muy lejos de las tradicionales tejas. Un emparrillado con barillas de hierro de algo menos de un metro de ancho por unos 30 o 40 metros de largo, formando filas unas al lado de otras y sobre ellos colacadas unas bolsas de malla metalica cerradas con un pasador donde se encontraban las ostras, en contacto con el mar en cuanto empezaba a subir la marea y a salvo de depredadores. Con la marea baja las bolsas estan a la vista, justo sobre el agua, quedando totalmente sumergidas cuando empieza a subir la marea. Cogimos una bolsa de ostras de buen tamaño y otra de tamaño mediano y con nuestra preciada carga a instalarnos en la gabarra. Rafa y Marc se dedicaron a ir abriendo las ostras desde el agua sobre el borde de la embarcación pasandolas directamente a los comensales que estabamos sentados en torno a la mesa en confortables sillones de plástico. Unas gotas de limón o algún ajimojili que les gusta por aquí para algunos y la mayoría al natural. Acabamos la degustación con unas hermosas chuletas, tipo sidrería, que nos preparó Marc en la plancha preparada en su embarcación acompañadas con unas patatas reogadas en la plancha con pimientos de Gernika . Acabamos con unas fresas con zumo de naranja, café y aprovechando que nos quedaba una hora de navegación para regresar a los coches, un "digestif".

 

Despues del desembarco, visitamos la planta purificadora de las ostras y el empaquetado, con una curiosa cinta, donde por un sistema de rayos se seleccionan automaticamente las otras por tamaños e iban cayendo cada una a su caja. Un bonito e instructivo viaje que repetiremos en unos años. Esperemos que menos de los que hemos dejado trascurrir en esta ocasión.

 Fotos Arcachon:

http://www.flickr.com/photos/35262595@N02/sets/72157626703458653/

 

 

 

 

Excursión al Medoc y Arcachon

El grupo en Château Lagrange

Refresco en Bages