Gastronomiazko Euskal Anaiartea - Cofradía Vasca de Gastronomía

Oricios al natural, con sus vistosos colores que varían en función del lecho marino de su hábitat, con el que se mimetizan como defensa.
Miembros de la Cofradía del Oricio abriendo los preciados erizos de mar.
Alejandro Fernández con el cocinero Ástor Lorenzo, ganador del I Concurso de Cocina de Oricios de Gijón, con su pintxo: Ceviche de Oricios con algas y aire de cardamomo.
Les fabes dieron testimonio de su origen asturiano.
Luis Mocoroa muestra el diploma recibido como recuerdo del encuentro, junto al presidente de la Cofradía del Oricio.
Alejandro Fernández nos muestra una fuente de arroz con leche con costra.
Momento del quemado del arroz con leche.
Luis Mocoroa imponiendo la llave de la CVG a Alejandro Fernández.
Alejandro Fernández, José Luis Suarez y Ástor Lorenzo, tras las labores de cocina posan con los presidentes de las Cofradías del Oricio y Vasca de Gastronomía.
Nuestro Rafa Indo flanqueado por José Luis Suarez y Alejandro Fernández con la llave impuesta.
Fabada Asturiana preprada por la Cofradía del Oricio de Gijón
16.03.2013

El infatigable Alejandro Fernandez, alma mater de la Cofradía del Oricio de Asturias, nos propuso la posibilidad de organizar un almuerzo asturiano en la Cofradía Vasca de Gastronomía, con motivo del desplazamiento que pensaban realizar para asistir al Capítulo de la Cofradía de la Sidra "Tolare" de Hernani. Pusimos a su disposición la cocina de la Cofradía y dicho y hecho, con animo y buen humor, nos aparecieron el viernes por la noche a descargar toda la mercancía que traían desde Gijon para preparar el evento.

El sábado 16 de Marzo, temprano, como requiere la preparación de una buena fabada, se presentó en la Gastronómica, el equipo de cocina compuesto: por el mismo Alejandro, José Luis Suarez y Ástor Lorenzo, este último ganador del I Concurso de Cocina de Oricios, recientemente celebrado en Gijón con su pintxo: Ceviche de Oricios con algas y aire de cardamomo.

Estuvimos siempre prestos para colaborar con ellos en lo que fuera necesario, pero se bastaban sobradamente para vigilar las humeantes cazuelas en su lento pilpilear. Egoistamente y aprovechando la bonanza del tiempo, nos dedicamos a las relaciones públicas en la terraza de la Cofradía, primero acompañados por el resto de componentes de la Cofradía del Oricio, que se sumaron pronto, para dar apoyo moral a sus chicos y posteriormente, según avanzaba la hora, a los  miembros de las distintas cofradías que se habían apuntado al evento.

Con muy buen criterio, se pensó, que aparte de hablar, no estaría de más empezar a catar la sidra asturiana que habían traido y así, ver en funcionamiento un nuevo artilugio que habían traido para servir la sidra. Unos probando el aparato, y los asturianos escanciandola, en seguida se creó un ambiente fenomenal, que fue aumentando de tono, cuando los de cocina empezaron a sacar bandejas con los embutidos que habían traido, unos pasados por la sartén y otros en fiambre.

Llegó el momento de los Oricios y de disipar la curiosidad de como los preparaban. La labor era de lo más sencilla, se colocaba el oricio con la boca para arriba, se clavaba un tendor en medio de él, y con otro se hacia palanca para partirlo en dos y a la fuente de servicio. Preparados todos con una cucharilla, ibamos robando los medios oricios según llegaban a la bandeja, rebañado bien el interior de la cascara y sorbiendo el jugo que nos caía en los dedos. En medio de toda esta vorágine, apareció el pincho ganador. Esto nos obligó a hacer una pequeña pausa y cambiar de cucharilla, pues el pincho estaba montado sobre una cucharilla. Era algo totalmente diferente, con aromas y consistencias muy curiosas. Por eso ganó el premio, es difícil conseguir estos resultados con algo tan primitivo como el erizo.

Los minitalos con picadillo y más oricios, para los más glotones, dieron paso a que nos instalaramos en la larga mesa que ocupaba todo el comedor Busca Isusi. Aunque habíamos intentado contar repetidamente el número de asistentes no fué posible, teniendo que montar rápidamente otra mesa para instalar, magnanimamente, a los de última hora. No hicimos caso a Alejandro, que aunque ya había previsto esta circunstancia en la intendencia, amenazó: Los de última hora que pasen por cocina, huelan un poco y luego a casa.

Antes de servir la fabada, Alejandro andaba reticente, decía que le habían engañado y dado fabes de dos clases diferentes mezcladas y no se cocieron igual. La abundante fabada estaba deliciosa, a pesar de las reticencias unas estaban deliciosas y las otras mantequilla pura. El que menos, se comió dos hermosos platos soperos.

Tuvimos que acompañar las fabes con un tinto crianza, porque la delegación asturiana se había desplazado en coches y les hubiera hecho falta una furgoneta o algo más, para soportar los chorros de sidra que corrieron durante el aperitivo.

Os he comentado que el que menos, se tomó dos platos de fabes, pues la que se armó cuando salio el arroz con leche, excelente, creo que hasta los diabéticos repitieron y el resto .... Menos mal que Alejandro es zorro viejo o anda mal con las medidas. Al final todos felices.

Antes de atacarle al café y las copas, el presidente del Oricio nos hizo entrega de un diploma de agradecimiento por el inicio de esta buena amistad y el Gran Sukalde Jaun, despés de congratularse por el encuentro y con el permiso del presidente del Oricio, hizo entrega de la llave de la Cofradía Vasca de Gastronomía a Alejandro Fernandez por el magnifico trabajo llevado a cabo con sus muchachos en la cocina y que nos han permitido disfrutar de esta jornada.

Menú: Oricios al natural, mini talos de picadillo, longaniza de Aviles de embutidos Vallina, chosco de Tineo, fabada Astriana y su campazo y arroz con leche. Todo bien regado con una magnífica sidra asturiana, hasta agotar las existencias.

 

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