Gastronomiazko Euskal Anaiartea - Cofradía Vasca de Gastronomía

El cordero asado, que resultó fenomenal, acompañado de ensalada verde con magnífico aliño.
Aspecto general de la mesa.
El buen humor de los cofrades y amigos invitados, fue la pauta de una muy agradable comida.
Como es habitual, nuestro cocinero Aritz saludando al final de la comida y recibiendo el beneplácito de los cofrades.
La sobremesa amena e interesante, reflejada por la charleta del "Presi" con el "Vice".
Jornada dedicada al cordero
18.04.2009

Amaneció esplendida la mañana del sábado 29 de Abril, al sol brillaba pero iba acompañado de una suave y engañosa brisa del norte que te dejaba congelado en cuanto estabas a la sombra. Es por ello que al mediodía, la pared del porche de la Cofradía, se instauró como lugar de reunión de los que iban acudiendo al almuerzo del cordero, en saludos y efusiones al socaire del viento. Poco antes de las 14.00 h. pasamos a instalarnos en el comedor Munibe, donde El Gran Sukalde Jaun tomo la palabra para explicarnos el menú y algunas precisiones sobre los corderos.

 
El plato principal era el cordero asado, que el “presi” lo describió como cordero Pascual-pastenco, aclarando que si bien muchas veces se consideran como sinónimos el  cordero pascual y el cordero lechal, esto no es así, ya que al ser la Pascua una fecha variable y también siendo la climatología diferente cada año, en muchas ocasiones al llegar la Pascua, nos encontramos con corderos ya destetados y que han comenzado a disfrutar de la jugosa y fresca hierba de nuestros prados. Para esta ocasión los corderos eran “cara negra” de rebaños de las faldas del Irati.

 
Comenzamos el menú con una ensalada de verduras compuesta por rodajas de tomate, un hermoso espárrago natural confitado y cuartos de alcachofa naturales también confitados que se acompañaban con una vinagreta.

 
A continuación, y en recuerdo de tiempos antiguos, épocas de caza de hace más de 40 años, el menú se inspiro en la famosa Casa Terete de Haro que en aquellos tiempos era una carnicería con restaurante y cuyo eslogan era: “Para corderos asados, Terete y allá cuidados”. Hoy subsiste el restaurante, aunque pensamos que las normas europeas habrán hecho modificar tan entrañable establecimiento, obligando a separar los negocios con puertas independientes y otras zarandajas de moda. Los menudillos de cordero con huevo escalfado, plato típico de Terete estuvieron presentes y tuvieron gran éxito hasta con algunos reticentes que se resistían a probarlos. También hubo quien comento, que aún estando muy buenos no llegaban a los recuerdos que le suscitaban los de la casa original.

 
Finalmente el cordero asado acompañado de ensalada de fresca lechuga con aros de cebolleta y perfectamente aliñada.  El cordero muy bueno, la gente disfruto comiendo y comió en abundancia, casi todo el mundo repitió y con lo poco que quedaba se reunió todo en una fuente para mandarlo a calentar pues alguno aún le apetecía comer algún trozo más, aunque fuera pequeñito. Afortunadamente al asar los corderos enteros, las raciones se calcularon generosamente para no quedarnos cortos. Todo se consumió, aunque alguna aclaró que no era para tanto ya que se habían servido cuatro fuentes y el vio regresar a cocina una rellena en torre de los huesos dejados por los comensales.

 
Finalizamos con un sorbete de sidra, que animó la los comensales a café y copas. Copas, antigua costumbre después de las comidas que aún practican unos pocos y que en la presente ocasión fue casi unánime. Agradable sobremesa.

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