Gastronomiazko Euskal Anaiartea - Cofradía Vasca de Gastronomía

El grupo ante el Kaia-kaipe
Jaime Burgaña enseñando la huerta
Igor Arregi con Visi Irizar y Pili Manterola
Pili Manterola y Jaime Burgaña
Karlos Castillo rematando el almuerzo en Ixkote
Valentin "Donosti" mostrando sus habilidades
Iñigo Doria mostrando Itsas Planet a los excursionistas
Dispuestos para el almuerzo
Convivium Slow Food-Donostia: Excursión a Getaria
16.06.2007

EL sábado 16 de Junio de 2007, el Convivium Slow Food Donostia - San Sebastián organizó una visita a Getaria, con el fin de conocer de cerca dos de los sectores más importantes de nuestra cultura alimentaria: la agricultura y la pesca.

 A las 9.30 de la mañana, una veintena de animados excursionistas se congregaban en el puerto de la emblemática localidad costera dispuestos a aprovechar el día aprendiendo y disfrutando. Acompañó bien el clima, con el cielo nublado pero sin llorar y una agradable temperatura.

 La primera visita tuvo lugar en la explotación agrícola de Aroa, que gestionan con éxito Jaime Burgaña y Rosa Ibarbia en el barrio de San Prudentzio. El propio Jaime fue el encargado de mostrar las huertas a los presentes y de desvelar algunos de los “secretillos” de la producción agrícola, que en su inmensa mayoría cultivan en ecológico, y de su “laboratorio de inventos”.

 Después de hora y media larga de explicaciones, llegó la primera recompensa para los visitantes, en forma de degustación del ya famoso guisante lágrima de costa de Gipuzkoa (producto distinguido internacionalmente en el Arca del Gusto de Slow Food), las primeras fresas de temporada de Aroa y un amplio surtido de plantas y hierbas aromáticas.

 Después de este saludable amarretako, se regresó al puerto para rematarlo con una magnífica combinación de antxoas y bonito en conserva, debidamente acompañada con un buen txakoli de la tierra, en la terraza de uno de los mejores restaurantes de la provincia, el Kaia-Kaipe, por cortesía del joven y brillante Igor Arregi, que lo gestiona en la actualidad recogiendo el testigo de la trayectoria familiar.

 Ya con el estómago bien contento, la comitiva se desplazó a Itsas Planet, un proyecto innovador que dirige el incansable Iñigo Doria, mitad tienda mitad museo, que ha impulsado recientemente con la intención de reivindicar la riqueza gastronómica y las tradiciones de Getaria, acaso más orientado al emergente turismo que recibe pero sin olvidar a los nativos. Iñigo hizo alarde de sus muchos conocimientos, consiguiendo que la audiencia le siguiera sin perder detalle.

 Y después de los “pintxitos”, llegó la hora de la comida en la Sociedad Getaria’ko Ixkote Elkartea. Comenzando con un surtido de pintxos preparados expresamente para la ocasión por Pili Manterola y Oskar, del Restaurante Iríbar, otro de los grandes: canapé con bonito, bacalao, verdel, antxoa, gulas y pimiento en cama de cebolla confitada; croquetas de txangurro; croquetas de bacalao; bric y croquetas con relleno de verduras de Aroa; y txipiron encebollado. Todo sobresaliente.

 Siguió una ensalada Balenciaga, invento de Jaime Burgaña, compuesta por una selección de finas hierbas procedentes de sus huertas con aceite de oliva extra virgen y vinagre de frambuesa.

 El propio Jaime y Karlos Castillo se afanaron en los fogones de Ixkote para preparar unos xapitos (rape o pixín en otras zonas) a la parrilla, con la particularidad de que el delicioso pescado había sido capturado por el propio Karlos apenas un día antes. Y aún hubo hueco para degustar un poco de fresquísimo cimarrón, el primer túnido que se ha desembarcado en puerto.

 Para rebajar un poco el banquete, el postre se limitó a unas simples pero excelentes cerezas. Y como no podía ser de otra manera, el txakoli de Getaria fue elegido como acompañamiento.

 La jornada finalizó con una interesante visita a los locales de Kastillo Anaiak, guiados por Karlos, donde el entrañable Valentín Artano (de la saga getariana de arrantzales de los “Donosti”) impartió a los visitantes una lección magistral sobre la forma de preparar aparejos a la antigua usanza (que aún se conserva) con una habilidad prodigiosa.

 Para los más animados, aún hubo tiempo de tomar una “espuelita” en una terraza asomada al Cantábrico, mientras los comentarios coincidían en planear una repetición de la experiencia, tanto en Getaria (en otra estación) como en otros lugares de nuestro entorno. Aunque hay que reconocer que Jaime, Iñigo, Karlos, Igor, Pili y Oskar dejaron el listón muy, pero que muy alto... Mil gracias a ellos y a otras personas que se volcaron para que disfrutáramos de un sábado tan intenso como agradable.

 

 

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