Gastronomiazko Euskal Anaiartea - Cofradía Vasca de Gastronomía

Elias Arruebarrena nuevo Artillero.
Formación en la Trini, ingleses.
Urgul Histórico.
Txilibitos tras el cañonazo.
Los Buruaundis también se suman.
Entrevista a los protagonistas del relevo.
Despedida con la interpretación de Luisito Bigotes.
Fin del desfile.
Cañonazo anunciador de la Semana Grande Donostiarra
11.08.2018

El gran Luis Mokoroa cedió la mecha en un acto muy emotivo para abrir la fiesta donostiarra al tambor mayor, Elías Arruebarrena Aizpurua

Un año más, con los Jardines de Alderdi Eder más repletos que nunca, la Cofradía de Gastronomía volvió a ser protagonista del comienzo de la fiesta de la Semana Grande donostiarra. Pero no fue un año cualquiera, sino que la emotividad subió más grados que nunca por lo trascendental del momento. No solo porque la ciudad vivió con entusiasmo el momento, que así fue, sino porque para quienes formamos parte del evento, lo sucedido en el estrado de la terraza del ayuntamiento tenía un carácter singular.

Nuestro jefe de batallón, el entrañable Luis Mokoroa, una figura habitual a la hora de prender la mecha tomaba la decisión de ceder ese momento protagonista a las nuevas generaciones. En un acto emotivo, Luis cedía la mecha para prender el cañón que da inicio a las fiestas a su sucesor en tan importante honor, tras veintiséis años ininterrumpidos de haber sido esa figura de general campechano y siempre risueño al que todos mirábamos para que cuando acercara la mecha, el cañón produjera el estruendo de la alegría, había empezado la Semana Grande cuando Luis Mokoroa decidía que un cañón explotara a los sones del “Artillero” cantado por grupos y entidades relevantes de la sociedad y que en esta ocasión tuvo tono andaluz también.

Luis comenzó a ser el Artillero Mayor encargado de prender la mecha de la fiesta en 1993 y año tras año, al mando del Batallón de Honores que ha conducido hasta el cañón, se ha convertido en el referente para el arranque de una semana que donostiarras y visitantes disfrutan cada vez con mayor participación. Y en esas sigue la Gastronómica, siendo una entidad con galones para protagonizar tan importante momento. Y por eso, el relevo que Mokoroa ha decidido abrir da paso a siguientes generaciones que también se emocionan con el momento. Elías Arruebarrena Aizpurua, el tambor mayor de la tamborrada de la Gastronómica recogía emocionado la mecha que le brindaba su general para dar fuego al cañón que con mucho entusiasmo también había preparado, con todo en perfecto estado de revista, Urgull Histórico, cañoneros y fusileros que conduce con entusiasmo Iñaki Gurmendi.

Es verdad que el tema es posible que haya pasado un tanto desapercibido para el público en general, aunque la puesta en escena fue muy visible, pero para nosotros adquiere un gran valor. Elías y Onintza Mokoroa toman el relevo del gran Luis Mokoroa que camino del Boulevard recibía todo tipo de felicitaciones al paso del Batallón de Honores desde la Gastronómica al ayuntamiento donostiarra. Luis es una persona entrañable, siempre ligado a los acontecimientos donostiarras en los que seguirá siempre presente, aunque su decisión de ceder el cañonazo, según él mismo dice, tenía que llegar algún día y este ha sido el momento.

El cañón quiso saludar como corresponde al nuevo artillero y unos segundos después de que Elías prendió la mecha que le traspasó Luis, aquel cañón sonó mejor que nunca y la fiesta estalló en medio de la algarabía de un público entregado, con la marcha de Artillero en todo lo alto, cantado por los miembros de Sonakay con los representantes municipales también en el estrado, y el Batallón de la Gastronómica con tambores y txiribitos, y la banda de música interpretando la canción que ya es típica en ese momento puntual de las siete de la tarde del sábado que abre la Semana Grande donostiarra.

Participamos con la marcialidad que también requiere el momento y tras el cañonazo, las tropas abrieron un pasillo para recibir a Luis, Elías y Onintza y mostrarles el afecto y la felicitación. A su vez, el ya exartillero mayor de la Cofradía pasó revista a las tropas de Urgull Histórico y el batallón interpretó la oportuna pieza de “Luisito Bigotes” que Ocon padre compuso en su día en homenaje precisamente a Luis Mokoroa.

Ya con la fiesta abierta y los espectaculares Gigantes y cabezudos de Itzurun haciendo las delicias especialmente de las niñas y niños de la ciudad, se siguió el habitual recorrido por el centro de la ciudad y la Parte Vieja hasta que a las nueve en punto, con las campanadas de Santa María, el tambor mayor Elías Arruebarrena ordenó tocar granaderos y desfilar hasta la Sociedad para dar, el colofón adecuado, al día más especial que hemos vivido dejando abierta la fiesta de una semana entera en Donostia.

Abrían paso de la comitiva Bruno Oteiza, Borja Viturro e Igor Lopetegi y portaban  las tres banderas de Ikurriña, Donostia y Cofradía Vasca de Gastronomía„ Haizea, Miren y Olga. Al frente del Batallón, primeramente Luis Mokoroa y desde el cañonazo Elías Arruebarrena. En los tambores ingleses, encabezados por el condecorado Carlos Arruebarrena, Pedro Charton, Alejandro Olondris, Jokin Larrañaga, Juantxo Gómez y Tito Irazusta. De indumentaria francesa, Mikel Larrañaga, Telmo Cancio, Alejo Miranda, Fran Del Campo, David Rosado, Pello Arribas, Xabi Benegas, Elías Arruebarrena, Jon Tadeo, Richard Amado y Jon Sáenz.

Onintza encabezaba el grupo de triribiteros y txiribiriteras que ponían la gracia, el salero y el buen humor además de su música: Miriam Arruebarrena, Lide Mujika, Amaia Intxausti, Maitane Aranburu, Sandra Pérez, Joxe Arruebarrena, Susana Ubillos, Esther Hurtado, Amaia Gracia, Nora Benegas y Desi Quiroga.

El magnífico grupo no obstante, notaba algunas bajas sensibles de habituales en el desfile. Un servidor echó muy en falta al inigualable general francés, mi buen amigo Javier Ubillos, quien al igual que Luis Mokoroa comenzó participando en 1993 lo había hecho sin excepción año tras año hasta desistir en esta edición, Tuvimos la fortuna de verle con nosotros en la cena de despedida del día entrañable y pude estrujarle en un par de abrazos. Mirar tras de mi en el desfile y no verle era extraño, por el humor y saber estar que siempre nos trasladaba. Gracias Javier y te seguimos viendo cada año aunque no sea enfundado en esos trajes que tanto trabajo te daban para ajustar las polainas. Aún hay esperanzas de verle en el Gaztelu Eguna ejerciendo de General Rey como cada año en el relato de lo que fue la rendición francesa de la época.Y otra ausencia que al menos este reportero detectó fue la de la buena amiga también Ujue, fija cada año en el grupo de txiribitos, a la que un motivo personal dejó fuera en esta ocasión y esperamos que nos acompañe en la siguiente.

La cena de la ensalada, el pernil y el helado con chocolate puso fin al bonito día. En la Sociedad no pudo faltar el discurso de Carlos Arruebarrena quien tras destacar los emotivos momentos de la tarde, levantó su copa por Luis, su esposa Arantza, su hija Onintza y el nuevo artillero mayor, Elías Arruebarrena. Hurras para ellos...

Y aunque siempre se ha negado a discursos y pregones, conseguimos arrancarle unas palabras a Luis Mokoroa. “Ha sido un día perfecto, paso página aunque seguiré con todos vosotros en algún ensayo también (una voz pidió que en todos) y seguiremos disfrutando de estas fiestas. Y sin más, Gora Donostia”.

La amona Maritxu, la ama Marilu, por supuesto que también el aita Elías y sus hermanos Miriam y Joxe pasaron también un día especial junto a Elías Arruebarrena Aizpurua, el nuevo Artillero Mayor, al que en sus ojos se reflejaba la emoción de lo que había sucedido, aunque todos conocemos su carácter reservado, pero esta vez imposible de ocultar. Elías me habló de los nervios previos a comenzar el desfile: “Aunque cuando salimos de la Trini ya todo fue más fácil. Nunca dudé de que el cañón bien cuidado por Urgull Histórico iba a estar a la altura, como así fue y nada mejor que ver a la gente disfrutar cuando dimos el cañonazo para que comenzara la fiesta”.

Pues a disfrutarla que nosotros ya volveremos de esta guisa el próximo 31 d e agosto y, como cada año, en el entrañable Gaztelu Eguna en el que damos rienda suelta a nuestra pasión por la fiesta.

Tito Irazusta

El reportero dicharachero.

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