Gastronomiazko Euskal Anaiartea - Cofradía Vasca de Gastronomía

Luis Mokoroa disparando el cañon de Semana Grande 2016.
El Batallón de Honores junto al cañón festivo.
Frente al mesón Martín.
Luis recibido por el anfitrión del Mesón Martín.
Nuestro Reportero dicharachero de emociones festivas, departiendo con el personal.
El Batallón aguarda a la hora del comienzo de la ceremonia, en perfecta formación.
Caluroso y brillante cañonazo de Semana Grande 2016
13.08.2016

Caluroso y brillante cañonazo para abrir otra Semana Grande

Un año más, y los más veteranos del Batallón de Honores de la Sociedad Gastronómica hacían memoria para recordar desde cuándo tienen el privilegio de ser quienes arrancan la fiesta de la Semana Grande de Donostia, la capital guipuzcoana puso en marcha sus siete días más festivos de agosto a los sones de los tambores y txiribitos de la Cofradía, mientras su artillero mayor, Luis Mokoroa prendía en los jardines de Alderdi Eder la mecha que hizo explotar el cañonazo que viste de azul y blanco el comienzo de la fiesta.

Fue otra tarde de emociones, porque cada uno interioriza los momentos especiales y éste lo es para quienes transitamos por las calles de la parte vieja camino del escenario en el que miles de personas están atentas y cómplices de un momento que tiene su importancia. La marcialidad de los batallones de Urgull histórico con sus armas siempre preparadas y los no menos ruidosos pero armónicos sones de los tambores, txiribitos y banda de música de Trintxerpe, que se abren paso entre la multitud fueron otra vez fiel reflejo de que estábamos ante otro gran acontecimiento en el que nuestra sociedad volvía a ser protagonista.

De acuerdo a las normas establecidas por los encargados de la perfecta organización desde el ayuntamiento donostiarra, poco después de las seis de la tarde, las tropas formaban junto a la Plaza de la Trinidad para abrir boca en su avance por la calle 31 de agosto y Narrika para acceder a un expectante Boulevard. El escenario estaba preparado como es habitual a las puertas del ayuntamiento, donde la comitiva municipal acompañaba a los actores de la serie televisiva “Allí Abajo”, que eran quieres entonaban el “Artillero” que precede al cañonazo al que da fuego Luir Mokoroa.

Nuestro artillero mayor lucía sus mejores galas con el traje marcial y una pícara sonrisa de un joven ilusionado por dar forma a un acto que es toda una tradición. Aunque pasan los años, Luis siente en su cuerpo una especial emoción hasta que prende la mecha y explota la fiesta. Todo salió bien y fue muy bonito y animado, que es de lo que se trataba.

El batallón de Urgull Histórico, al mando de Iñaki Gurmendi, cumplía brillantemente con su cometido de abrir camino y lanzar sus descargas que vitoreaba la multitud de gentes de toda edad y condición que se apuntaron a vivir el momento en un día muy caluroso que nos trajo no pocos sudores. Pero fue la fiesta la que elevó aún más la temperatura, porque queremos disfrutar de momentos alegres como un año más fue el cañonazo de la Semana Grande.

Mokoroa conducía por entre el personal agolpado en los márgenes de las calles a su batallón compuesto, como siempre, de representantes ingleses y franceses, además de la docena de artistas del txiribito, que componían una bella y armónica estampa, primeramente con los sones de “Granaderos” o el “Ashisito”, antes de que fuera el “Artillero” el gran protagonista.

La banda Illunbe de Trintxerope, dirigida por el amigo Fran Berra puso las notas para que en el estrado más festivo del comienzo de la gran semana sonaran “Diana de Gaztelu”, “Luisito Bigotes”, “Gure Donosti” o “Gau Ibillera”, para emprender la marcha a seguir animando las calles donostiarras.

Entre el grupo de “txiribiteros” (los pífanos como, de forma ortodoxa, gusta decir a Luis Mokoroa) caras nuevas en esta fiesta. Nora Benegas y Leire Larrañaga eran muy seguidas por sus aitas, Xabi, tambor mayor de Euskal Billera y Jokin, tambor mayor del Tenis, que forman parte del batallón, lo mismo que Peio Arribas, cabo de tambores de Aizepe. También debutaban Rafa Gorrotxategi y Josu Prieto, que le han cogido rápido el truco al instrumento.

Abrían la marcha Iñigo y Mirko, con nuestras abanderadas Silvia y Nerea, tras ellos íbamos los demás, con el grupo inglés capitaneado por Luis y en el que no pueden faltar las inquietudes retratistas de Carlos Arruebarrena, nuestro sargento, que vive pegado a la cámara que lo registra todo. Y sonaban espectaculares los redobles de tambor de Elías Arruebarrena y Pedro Charton. Es Javier Ubillos, el siempre sonriente y simpático general del bloque francés quien lleva a raya a su grupo y Onintza que también se sabe manejar con desparpajo y alegría con sus chicas y chicos de los txiribitos.

Como quien no quiere la cosa llegó la hora de terminar, aunque teníamos cuerda para seguir, pero los horarios mandan también en la fiesta y las tropas nos retiramos a una reconfortante cena, después de tanto ir y venir, en la que dimos cuenta de una buena ensalada, el pernil asado con su puré de patatas y el sorbete.

Tuvimos la agradable visita del Diputado del Congreso, Iñigo Barandiarán, amigo de los presentes.

Con el visto bueno de Marilu, que una vez más lucía a una amatxo cada día más joven, y la promesa de Luisi Liceaga de convencer a su chico Carlos de poder disfrutar de una tarta de Santiago que hace como nadie, con la colaboración de su hija Amaia, para el 9 de septiembre en el Gaztelu Eguna, se levantó una edición más del día del cañonazo, con el brindis y los tres “hip, hip, hurra” lanzados por Carlos, porque todos estábamos muy felices de haber cumplido con el cometido que se nos propone para algo tan importante como es abrir la fiesta de Donostia.

Así que hasta la próxima, que ya tenemos ganas de que llegue.

Tito Irazusta

 

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Nota: La fotografía del cañón se ha tomado del Diario Vasco

 

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