Gastronomiazko Euskal Anaiartea - Cofradía Vasca de Gastronomía

Brillante cañonazo de comienzo de Fiestas 2015.
Escola tras el canto del Artillero
Preparando el cañón
Txilibitos esperando el cañonazo
Regreso del Batallón a la Cofradía
Confraternización ante la fiesta
Cañonazo de inicio de la Semana Grande
08.08.2015

La Sociedad Gastronómica volvió a abrir la fiesta de Semana Grande

Hacían memoria antes de partir, Luis Mokoroa y Javier Ubillos, dos de los veteranos en las lides de rememorar los momentos más tamborreros de la ciudad. Y recordaban que fue en 1993 cuando se lanzó por primera vez el cañón que es el signo identificativo para dar rienda suelta al comienzo de la Semana Grande Donostiarra. Desde entonces, siempre ha sido Luis Mokoroa, presidente de la sociedad, quien ha dado fuego a la mecha del cañón bien preparado por los amigos de Urgull Histórico, con la salvedad el año pasado de que fuera Onintza, todo quedaba en casa, la que puso la mecha para disparar el estruendo.

El batallón de Honores de la Cofradía Vasca de Gastronomía que fue protagonista un año más en el comienzo de la Semana Grande, con el disparo del cañonazo, cumplió perfectamente su cometido, acompañados de Urgull Histórico bajo las órdenes de Iñaki Gurmendi, el ya veterano tambor James Courrouyan que se desplaza desde Arcachon para marcar con sus sones el paso a los artilleros y en esta ocasión también acompañados por Gonzalo Serrat, descendiente del general Alava que tras la batalla de Vitoria salvó la ciudad, como buen vitoriano, del saqueo de las tropas victoriosas y al que vestimos con un uniforme de alferez de navio de la armada. Finalmente la banda de Illunbe,que completaba el séquito que partió de la Plaza de la Trini y por las calles 31 de agosto y San Jerónimo llegaron al Bulevar y a su lugar próximo al cañón de la terraza del ayuntamiento donostiarra, en los jardines de Alberdi Eder a tiempo para disparar a la primera un cañón que ofreció un aspecto espectacular, eso que había cierto miedo a que el agua caída durante el día pudiera hacer que el primer intento de Luis Mokoroa, el artillero mayor, no fuera certero. Pero lo fue y en medio de confetis de color donostiarra, se desató la fiesta de la ciudad.

Mokoroa dirigió luego el recorrido por las calles de la ciudad, coincidiendo en varios momentos con la comparsa de Gigantes y Cabezudos, que bailaron al son del “Artillero”, que también sonó en la calle. Después de animar la Parte Vieja, el Batallón de Honores se retiró a la Sociedad Gastronómica, en la que muchos de ellos cerraron el día con una suculenta cena que prepararon los coicineros Iker Uranga y Unai Del Sol.

Con Luis Mokoroa como maestro de ceremonias, tras la bandera de la Cofradía Vasca de Gastronomía desfilaron con los sones del tambor de vestimenta inglesa Agustín Charton, Carlos Arruebarrena, Alejandro Olondriz, Tito Irazusta, Pedro Charton, Charton junior, Jokin Larrañaga (Tambor mayor del Tenis), Elias Arruebarrena (Tambor mayor de La Gastronómica) y David Rosado. Lo hacían con vestimenta francesa, Javier Ubillos, Mikel Larrañaga, Elias Arruebarrena, Ricardo Amado, David Rosado, Jon Tadeo, Peio Arribas (Aizepe), Xavier Benegas (Tambor mayor de Euskal Billera) y Javier Suárez (Tambor mayor de Casa de La Rioja).

Dieron el mejor sonido también los txiribitos: Onintza Mokoroa, Ujué Gonzalez, Lide, Joxe Arruebarrena, Susana Ubillos, Estibaliz Yagüe, Eduardo Laboa y Nora Benegas.

Lo pasamos en grande un año más, porque llevamos la fiesta muy dentro y nos gusta ver a nuestro lado cómo miles de personas disfrutan con nuestras interpretaciones. El Ashisito fue el protagonista de la fiesta porque “Ashisito toca el bombo (Bum), instrumento original (Bum), Perico Flores le acompaña junto al hijo de Butifar…” y por eso lo cantamos bien alto para se supiera, Bigotes, Granaderos y un completo repertorio, incluído cosacos que fue la sorpresa, y que animó junto al Aralar a la concurrida asistencia.

Total, que el agua nos respetó, sólo cayeron unas gotas y el tiempo aguantó para las tres horas de nuestro cometido, de nuevo aplaudido por la ciudad, por lo que supone como hecho significativo en momento de alegría y fiesta.

Y como es habitual, el cierre de la estupenda jornada tenía lugar en la Cofradía con una ensalada bien aliñada, pernil en su punto, con puré de patatas y un jugo exquisito, vamos que se lucieron Iker y Unai en la cocina, para terminar con el helado bañado de chocolate… Dimos buena cuenta del menú la familia Arruebarrena, con los tres Elias de la saga. Saludé con alegría a Elias Marcelino, el alma mater de tantas cosas en la familia y en la Gastro, que cuida tanto a su consuegra Maritxu, que por esa mujer no pasa el tiempo. Claro que tampoco falta el nieto Joxe, ni la matriarca Marilu, tan atenta y animada como siempre. Con el jefe Luis Mokoroa estaba su esposa, Arantza González y, por supuesto, la responsable de los txiribitos (txilibitos o pífanos, ya no entro de la pelea de la denominación) Onintza, recién llegada de Nueva Zelanda, donde pasó un poco de frío. Otra rama de los Arruebarrena, con el incansable Carlos y su esposa Luisa Liceaga. No podían faltar los Ubillos (Con Javier lo paso en grande porque es un hombre especial y siempre con un animo a prueba de bombas y cañonazos), junto a su esposa Tere y su hija Susana, otra de las artistas del txiribito, lo mismo que lo es Ujué González, también en la cena, frente al alegre Iñaki Morante. Estibaliz Yagüe con Javier Suárez y yo también estuve muy bien acompañado por mi chica Isabel y mis cuñados Feli y Luis. Una larga mesa también la ocupaban los amigos de Urgull Histórico y a punto de terminar el día, todo queda para las siguientes citas, el 31 de agosto y, por supuesto el Gaztelu Eguna, que esta año cumple además 25 años y también Eskola está de aniversario, así que habrá que disfrutarlo por todo lo alto el primer sábado de septiembre. De ello ya daremos cumplica cuenta aquí también…

 

Tito Irazusta

Reportero dicharachero.

 

 

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