Gastronomiazko Euskal Anaiartea - Cofradía Vasca de Gastronomía

Es el momento del relevo. Luís Mokoroa entrega la mecha a su hija Onintza.
El alcalde Karlos Izaguirre propone a Onintza junto a su padre, el disparo del cañón.
El Batallón de Honores, pertrechado y dispuesto, a la espera de la orden de marcha.
Nuestras/os txiribitos en formación esperan el momento de interpretar "El Artillero".
Alegría y confraternización entre amigos/as.
La representación francesa del Batallón nos muestra su satisfacción; ¡Hemos iniciado las Fiestas de Semana Grande!
Premio a la familia numerosa.
El batallón de regreso. Misión cumplida.
Cañonazo anunciador de la Semana Grande
09.08.2014

Abrimos la fiesta de Donostia

Un año más, nuestro Batallón de Honores fue el protagonista del cañonazo con el que se inició la Semana Grande

Onintza Mokoroa prendió la mecha junto a su aita Luís, en un momento histórico para nuestra compañera

Nos vemos en el Gaztelu Eguna después del obligado 31 de agosto

Sólo lo sabía él y fue la gran sorpresa del momento cumbre de la tarde de apertura de la Semana Grande donostiarra. Luís Mokoroa, nuestro presidente de la Cofradía, había recibido del ayuntamiento donostiarra la propuesta de que fuera esta vez su hija Onintza quien prendiera la mecha del cañón que tradicionalmente abre la fiesta en Alderdi Eder y lo mantuvo tan en secreto que la propia Onintza, entrevistada por los medios, antes de que se produjera ese momento inolvidable para ella, respondía, que sería para ella el no va más, poder hacer lo que su aita lleva tantos años haciendo, en el estrado, con el cañón que simboliza el principio de una semana de fiesta.

Fue el propio alcalde, Juan Karlos Izagirre el que se aproximó al grupo de “Txilibitos” para reconocerles el mérito que tienen con su labor de colaboración a la fiesta, en una tarde en que se juntaban al homenaje en el canto del “Artillero”. La Cofradía Vasca de Gastronomía ha formado con éxito un grupo excelente de chicos y chicas, mujeres y hombres que le dan al pífano y animan de maravilla los sones de los insustituibles tambores que tanto representan en los actos festivos de esta ciudad.

Y fue entonces cuando Izagirre propuso a Onintza que fuera ella, porque su aita ya había pactado ceder por este año ese privilegio, por aquello del deseo general de conceder a las mujeres el protagonismo que merecen también en los momentos cumbre de la fiesta. A Onintza le entró vértigo, pero de la mano de Luís subió a prender la mecha, cosa que quedó grabada para la historia de los grandes momentos del arranque de la Semana Grande. Claro que el próximo año volverá Luís: “Claro, el año que viene me vuelve a tocar a mí y luego Dios dirá”, comentaba flamante el presidente de la Gastronómica al hacer el balance tan positivo que había tenido la participación del Batallón de Honores una edición más.

Un gran batallón

Porque la historia tiene su origen en una semana de intensos ensayos para que todo quedara niquelado y así salió de redondo. Miles y miles de donostiarras y visitantes de muchos lares de todo el mundo seguro que esperaban un espectáculo bonito en ese momento de comenzar la fiesta y lo pudieron vivir y disfrutar.

También lo disfrutamos desde dentro quienes cumplimos con disciplina las órdenes de nuestro general, ahora interpretamos esta pieza y luego esta otra y así un interesante repertorio en el que “Granaderos” y “Asisito” siempre repetimos más. Aunque el “Artillero” era esa tarde la pieza más esperada interpretada con espectacularidad frente al Ayuntamiento, punto neurálgico del arranque de la fiesta.

Con adelanto sobre el horario previsto, por las ganas que teníamos de meternos en la fiesta y quizás por aprovechar el cielo azul ante tanto augurio de que nos iban a coger unas cuantas tormentas que afortunadamente se fueron a otro lado, pero con un calor sofocante que nos hizo sudar engullidos en estos trajes diseñados para pleno invierno digo yo, la cosa es que el estallido comenzó en la Plaza de la Trini para llegar al Bule desde San Jerónimo y subir hasta la balconada del Ayuntamiento, momento en que debo reconocer que se siente un cosquilleo de emoción que seguro que nos embargó a todo el batallón.

Protagonistas

Como todo los años, los amigos de Urgull Histórico, con su general de artillería, Iñaki Gurmendi al frente, abrían el desfile muy ordenados en su formación y majestuosos en la interpretación. Tras ellos, nuestros tres Gastadores-Fusileros Iñigo Arruebarrena, Alfonso Pikabea y el debutante en estas lides Mirko Yeren, que tampoco se cortó a la hora disparar. Nuestras abanderadas Aitana Arruebarrena con la enseña de la Cofradía y Maider Aretxaga con la bandera de Donostia abrían paso a la llegada del batallón músico a las órdenes de Luis Mokoroa y primera fila de soldados ingleses con Alejandro Olondriz, Agustín Chartón y Carlos Arruebarrena, la segunda con el quinto Elías Arruebarrena de la saga, Pedro Chartón y “Pedrito” Chartón y la tercera inglesa con Jokin Larrañaga y quien esto escribe que ya digo que cada día me siento más cómplice de colaborar a hacer que la gente viva la fiesta porque lo hacemos en un grupo encantador.

Seguía el grupo de “franceses” con Jon Tadeo, Elías Arruebarrena IV y Javier Ubillos en la primera fila, seguidos de David Rosado, Angel Gracia y Richard Amado para cerrar con Mikel Larrañaga e Iñaki Morante.

Llegaba entonces el grupo de los “Txilibitos” (siento que hay polémica de cómo denominar al artilugio que tocan pero esta vez lo dejamos en ello y otra quizás los llamemos Triribitos o pífanos y todos contentos…), con Onintza Mokoroa al frente del estupendo grupo que también formaban Koro Jiménez, Miriam (con m al final) Arruebarrena, Amaia Intxausti (tranquila Amaia te concedemos fiesta el 31 en Anoeta para que puedas dar la nota en el desfile de ese día), Uxue González, Susana Ubillos, Lide Mujika, Esti Yagüe, Petri Cárdenas, Itxasne De la Torre, Ester Hurtado y nuestros chicos Iñigo Velasco, Joxé Arruebarrena y Eduardo Laboa.

La banda de Trintxerpe Illunbe completaba el numeroso grupo que vivió tres horas de buenos momentos y numerosas anécdotas.

El fusil travieso

Desde que salimos de la Trini hasta que regresamos a la Cofradía fueron 180 minutos intensos, como dos partidos de fútbol seguidos metidos en los calores de una tarde muy veraniega, antes de llegar al capítulo de la cena que también tuvo su cosa. Uno de los momentos de incertidumbre lo protagonizó el fusil de Iñigo, que se encabritó y sólo la habilidad de nuestro espigado y marcial fusilero logró controlarlo para evitar males mayores, gran actuación la suya sin duda. Allí marchaba también con unos nolotiles encima el entrañable Javier Ubillos, que completó casi todo el recorrido y ya por la noche andaba muy recuperado. Era el momento de recapitular el evento, sentados como mejor sabemos hacerlo alrededor de una mesa y con una buena cena. Habilidad también de Luís Mokoroa para cortar la carne que estaba exquisita aderezada por un bien preparado puré de patata. Ah! Carlos Arruebarrena tuvo trabajando a su máquina de fotos y video como es norma para ilustrar este escrito. Los Chartón comentaban con sus esposas Mari Carmen Múgica y Pili Poza cómo había ido el desfile, ellos que puestos a hacer redobles se juntan al joven Elías y ponen la piel de gallina con el estruendo que se forma en las estrechas calles de la Parte Vieja, donde los tambores suenan como tiene que ser. No faltaron las amatxos, la encantadora Marilu Aizpúrua esta vez para ser servida que ya vendrán otras fiestas metida en gran cocinera, junto a su ama, la amona Maritxu Zubizarreta, que tiene tanto o más desparpajo incluso que muchos de nosotros aunque recientemente haya cumplido los cincuenta. Y el anfitrión, el tantos años vicepresidente de la Cofradía, Elías Arruebarrena, el tercero con ese nombre de generaciones que siguen la tradición del nombre y llegan ya al quinto escalafón con su hijo y su nieto, así que Elías V tendrás que pensar en seguir la saga de los Elías, cualquier día nos das la sorpresa y encuentras moza que te acompañe en la aventura, como le ocurre a nuestra amiga Amaia Arruebarrena que el 20 de septiembre tendrá su fiesta en Santa María, una boda por todo lo alto de la que serán orgullosos aitas Luisa Liceaga y Carlos Arruebarrena, mis primos vaya.

Y feliz, muy feliz también Arantza, la amatxo de Onintza, porque el artillero de este año marcó pauta y su hija fue la gran protagonista, junto al más que orgulloso aita Luis.

Pues nada, un año más podemos sentirnos satisfechos de haber vivido una gran fiesta que ha servido para dar pie a que miles y miles de paisanos la tengan también. Zorionak y hasta la próxima, que será el 31 de agosto, y para nosotros muy entrañable el Gaztelu Eguna del 6 de septiembre.

Ahí nos vemos y lo disfrutamos!

El reportero agradecido

Tito Irazusta

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