Gastronomiazko Euskal Anaiartea - Cofradía Vasca de Gastronomía

Tras el almuerzo los participantes posan en el Baluarte del Mirador.
La guarnición francesa con su general espera a la rendición.
La agrupación de txiribitos formada en la Patiña en el acto de las capitulaciones.
Comida en el Baluarte del Mirador.
La alegre sobremesa.
La hora del café.
Los de Eskola en el Macho.
La romería en el Macho.
Gaztelu Eguna 2013
07.09.2013

Otro Gaztelu eguna precioso

Un año más, pero no es un año cualquiera, la celebración del Gaztelu Eguna elevó el estado de ánimo de las tropas de la Gastronómica, con respresentantes de algunas otras sociedades de la Parte Vieja, para conquistar el castillo y recordar que hace doscientos años, los ingleses hicieron rendirse a los franceses y dejaron, hecho un desastre, pero dejaron el Castillo de la Mota para que lo podamos disfrutar los donostiarras después de esa reconstrucción que como decían las actas de Zubieta que recordamos cada año, también son motivo de aplauso para aquellos ciudadanos emprendedores que pese a la tragedia vivida y con muchos de sus familiares muertos, decidieron hacer de San Sebastián una ciudad que ahora es la maravilla del mundo. (Y no exagero un pimiento).

Todo eso se recogía en las capitulaciones que leyó en La Patiña la maja de Marilu, con añadidos propios para hacerlas más llevaderas, porque los franceses se fueron después de pedir once cosas que salvo las dos que eran consultadas a Welington eran aceptadas sin ninguna pega por las tropas inglesas dominadoras de la situación.

Debo precipitarme en decir que las predicciones meteorológicas pintaban negros nubarrones y chaparrones incómodos, pero la valentía de los expedicionarios estaba dispuesta a hacer frente a cualquier contratiempo que se cruzara por el camino. No hubo mejor ejemplo que la improvisada carpa que la familia Arruebarrena construyó en un periquete en la zona del Mirador, que es donde las tropas hicimos el alto para dar buena cuenta de lo que iban a ser unos bocatas pero allí había comida para varios regimientos. Un único chaparrón que lo llevamos con entusiasmo daba paso a una tarde climatológicamente perfecta para el desfile de las tropas por los lugares convenidos hasta llegar de noche a la Plaza Zuloaga.

Arranque a mediodía

Aunque el primer destacamento madrugó para tenerlo todo a punto, porque hubo una organización precisa y exquisita con colaboración esta vez incluso de algunos patrocinadores a los que agradecer que nos quisieran acompañar en tan importante evento. Nuestras aguadoras participaron primero en la exhibición del tomate que quedaba expuesto en el Bulevard donostiarra y con la atenta mirada de nuestro general, Luis Mokoroa. Mientras tanto, las tropas inglesas ganaron las calles de la Parte Vieja hasta el cruce de Narrika con el Bule y los franceses aguardaban en La Patiña con el General Ubillos que aparentaba todo menos un militar rendido. El amigo Javier era el vivo retrato de esa figura de cómo se dibuja en la historia la presencia de los mandos. Es más, para su cambio de indumentaria ejerció de anfitrión de un numeroso grupo de visitantes venidos del extranjero hasta la Sociedad Gastronómica. Se sintió importante, porque pocas veces había sido tan admirado por la gente.

Con la llegada de tambores ingleses y txiribitos/txilibitos/pífanos y la lectura elegante de las capitulaciones francesas y la interpretación de “la rendición” que con tanta marcialidad dirigió Elias junior, el personaje más camaleónico del grupo, capaz de subir tablones al hombro hasta el Mirador, de llevar los efectos necesarios, de improvisar soluciones, o de lucir el traje de tambor mayor para dirigir las tropas hasta la llegada de Mokoroa de sus trabajos tomateros.

Una tarde perfecta

Después de llenar el buche, con todo lujo de viandas, café y todo, y de compartir anécdotas, caminamos hacia Macho, donde tocamos, cantamos, bailamos y disfrutamos de la buena tarde. Cuando el general lo ordenó volvimos a formar y con las impresionantes descargas de los fusileros de Tolosa con los nuestros de la Gastronómica, tuvimos una parada emocionante en el Cementerio. Y cuesta abajo ahora, hasta las calles de la Parte Vieja. Parada animada en Euskal Billera y camino hacia la Plaza Zuloaga, donde se produjo el encuentro final.

Los miembros de Eskola que compartieron con nosotros el bonito día, fueron los encargados de leer con majestuosidad las actas de Zubieta, al final de las que interpretamos la martxa de San Sebastián que sonó mejor que nunca, como destacaba el bueno de Agustín, que felicitaba uno a uno a los componentes del batallón por lo bien que había salido. Y no faltó el baile, al que hemos cogido un gusto especial, el Asisito está dominado y abrimos la participación a toda la ciudadanía que nos acompañaba en ese momento y el baile fue todo un espectáculo.

Y con la romería lanzada nos retiramos de nuevo a la Cofradía en la que no faltaba un año más el pollo asado con el que se conmemora también el final de un día de celebración que salió tan bonito que ya ansiamos que llegue el siguiente.

Muchas felicidades a todos los implicados en la organización, a los participantes y al calor que siempre tuvimos de los ciudadanos donostiarras y tantos llegados de otros lugares que se sorprendían al paso del largo desfile, perfectamente dispuesto y muy metido en su papel. De todo ello darán cuenta las instantáneas que, como no, no dejó de captar el amigo (y familiar por cierto) Carlos Arruebarrena, uno de la veintena de Arruebarrenas que ya forman en diferentes papeles en la comitiva. Ellos y sus ramificaciones…vaya familia por Dios!!!

ZORIONAK ETA GORA DONOSTIA

Tito Irazusta

 

(Cada vez más feliz en la fiesta)

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