Gastronomiazko Euskal Anaiartea - Cofradía Vasca de Gastronomía

Luís Irizar recibiendo los "mimos" de sus compañeros.
Entrega de la escultura a Luís Irizar.
Stand de la Escuela de Luís Irizar.
Vista general de parte de la Feria.
Carme Ruscalleda.
Ramón Roteta y Luis Mokoroa.
Joaquin Fernandez del Dickens, supervisando el concurso de Gin tonics "Jordi Estadella".
Catando en el Stand de Perú.
Ponencias en el Cubo Grande.
Gastronomika, Homenaje a Luis Irizar y presentación de su libro biográfico.
22.11.2011

Este lunes 21 de noviembre quedará inscrito en letras de oro en la historia de la Gastronomía Vasca. Todo el mundo gastronómico se ha reunido entorno a Luís Irizar, maestro de generaciones de cocineros, para brindarle un merecido homenaje.

«Fuiste el primer cocinero en traer una estrella Michelin a Gipuzkoa y ahora ya ves cuántas estrellas se reúnen para mostrarte su cariño». Se lo dijo Karlos Arguiñano a Luis Irizar antes de fundirse con él en un abrazo sobre el escenario del Kursaal. El homenaje a Irizar por parte de todas las estrellas de la cocina vasca constituyó ayer la más emocionante estampa del congreso San Sebastian Gastronomika, Euskadi Saboréala. Arzak, Subijana, Roteta, Aduriz, Arbelaitz y Berasategui, además del propio Arguiñano, se emplearon a fondo en homenajear «al cocinero que hizo posible todo el movimiento de la nueva cocina vasca que vendría detrás».

«Este homenaje me hace feliz», agradeció Irizar, de 81 años, que quiso dedicar ese momento a su mujer, sus hijas y sus nietos. La organización del congreso resaltó el dominio del recetario internacional y la trayectoria profesional de Irizar, que comenzó a los 17 años en el restaurante familiar de San Sebastián y le llevó a los fogones del hotel María Cristina y a otros grandes establecimientos de París o el prestigioso Savoy de Londres. Irizar abrió hace más de cuarenta años la escuela de Zarautz por la que pasarían alumnos como Karlos Arguiñano, Ramón Roteta y Pedro Subijana, presentes ayer en el Kursaal junto a Juan Mari Arzak, Martin Berasategui, Andoni Luis Aduriz e Hilario Arbelaitz.

Arguiñano recordó sus tiempos de estudiante en casa de Irizar, «donde aprendí a amar la tierra, el producto y al cliente», y resaltó el papel de la esposa del cocinero, Virginia, como una de las claves del éxito profesional del homenajeado. Subijana contó que cuando se matriculó en la escuela de Irizar «hubo un problema burocrático por parte del ministerio y el centro no pudo funcionar hasta un año después, de modo que durante un curso fuí su único alumno y su 'mosca cojonera'... pero aprendí muchísimo». «Te ocupaste más de nosotros que de tí mismo», resumió Subijana en representación de todos los alumnos.

Andoni Luis Aduriz destacó la «inspiración» que ha supuesto Irizar para muchos cocineros vascos, Hilario Arbelaitz subrayó su «manera de enseñar los valores de la vida», Arzak lo puso como «ejemplo» a seguir y Berasategui lo definió como la persona que «revolucionó» la cocina vasca.

Roteta, que se refirió a Irizar como «un segundo padre», hizo entrega al homenajeado de una escultura realizada por él mismo que simula una cabeza en la que se concentran «los sentidos y elementos que se usan en la cocina». Irizar, poseedor del Tambor de Oro de San Sebastián entre otras muchas distinciones, agradeció el premio entre las ovaciones de los congresistas que llenaban el auditorio.

Antes y después del homenaje nos dimos una vuelta por la Feria. Y para reflejarlo incluimos algunas de las fotos que más nos han gustado.

Por la tarde se presentó una monografía dedicada a la figura de Luís Irizar, editada por Sukal-Leku y escrita por Juan Aguirre. El libro supone un completo repaso a la carrera profesional y trayectoria humana del cocinero donostiarra.

 

 

Fuente: Mitxel Ezkiaga – El diario Vasco

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