Gastronomiazko Euskal Anaiartea - Cofradía Vasca de Gastronomía

Mercado de pescado de Tokyo.
Sección de liofilizados del mercado de Tokyo.
Cocinando en la playa.
Restaurante Arashida
Restaurante Arashida
Grupo organizador de Cinema Caravan
Degustación sushi
Degustación sushi
Pancho San, Yuri Chang y Unai del Sol
Pase por las mesas explicando el menú
La Cofradía en Japón - intercambio cultural
07.10.2014

Los últimos días de abril y primeros de mayo la Cofradía Vasca de Gastronomía ha estado magníficamente representada, en tierras niponas, por nuestro cocinero, Unai del Sol. Visita propuesta por los organizadores de Cinema Caravan, evento que se desarrolló en la Plaza Trinidad de San Sebastián en septiembre de 2013, con el apoyo logístico de nuestra Cofradía.

A continuación sigue la cróncia del intrépido viajero:

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¿A qué sabe Japón?

Buena pregunta..., algunos dirán que sabe a Sushi, a pescado crudo (el famoso Sashimi), a jengibre y a mucha salsa de soja. Otros argumentarán que solo saben comer sopas y fideos como los famosos Udón de Marugame. Algunos recordarán esa mezcolanza entre el  olor a teriyakis y takoyakis (brochetas de pollo y bolas de pulpo) y el mar, olor que invade y adorna las calles, llena de energía mercados e ilumina las tabernas de pueblos costeros al lado del mar Pacifico...recuerdos, son recuerdos de un viaje, recuerdos de un sueño el cual se hizo realidad.

Cuando recibes la invitación de acudir a un festival de cine a cocinar, una mezcla entre alegría y asombro te invade, si le añades que el interlocutor con el que desarrollas la conversación telefónica es Japonés y que el festival se va a desarrollar en su tierra natal, la mezcla de alegría y asombro se convierte en nerviosismo e incredulidad... ¿será de verdad?.. ¿Cómo he llegado a este punto de la conversación, en la cual me dicen que en menos de un mes voy a ser invitado a ir a la otra punta del mundo para cocinar en una playa de arena blanca al lado del mar pacífico en un festival de cine...?

De pié, parado, congelado... con la mirada perdida mi mente no se encuentra aquí, viaja en el tren de la imaginación a un país de volcanes, Catanas y templos budistas,  Samuráis... viajo por arrozales, playas y ríos...viajo hasta que la voz de mi interlocutor me devuelve a la realidad, se despide, la aventura que para mi en esos instantes comenzaba yo sin saberlo había dado comienzo unos meses antes...

Un día caluroso de verano del 2013, un grupo de japoneses acuden a la Gastronómica en busca de apoyo. Organizan un festival de cine que mezcla el séptimo arte con la música y la gastronomía, buscan estimular de ésta manera los sentidos que no son estimulados solo con la proyección de un film. La gastronómica los acoge y colabora con ellos en las dos semanas que el festival independiente dura, dejando hacer uso de cámaras frigoríficas y fogones a los chefs nipones. Las relaciones de amistad no tardan en surgir y la degustación de platos tanto euskaldunes como japoneses se suceden a diario, dando comienzo sin saberlo a una gran aventura.

El día 26 de abril del 2014 partimos hacia tierras niponas, el 27 llegamos a Japón a las 18:20 hora local, vemos como empieza a anochecer y todavía no hemos visto el sol, la sensación de que un día de nuestra vida ha sido segado nos invade. Fukuchan, el chef de las sopas de fideos nos recibe con un fuerte abrazo, montamos en su vieja furgoneta California y partimos dirección Zushi Beach, localidad donde se celebra el festival de cine Cinema Caravan. Las luces nocturnas de Tokio me devuelven a la realidad, me relajo y tomo conciencia de donde estoy. Primera parada, el restaurante de Fuku, nos invita a cenar y degusto con gran honor deliciosos platos compuestos por sopas, fideos, sake y el omnipresente en ésta aventura té verde.

El 28 de abril, temprano por la mañana desayunamos y a las 11 de la mañana toca sesión fotográfica y entrevista para un Magazine, la realidad me sacude, me abofetea, hace que caiga de bruces en un mar de nervios y ansiedad, me voy dando cuenta que no es un juego, que el trabajo que se me ha encomendado no es un juego de niños, en los próximos dos días hay programada una cena para 30 personas en el festival, en la playa... el encargado de satisfacer dichos paladares, yo, el chef que ha venido desde Euskadi dicen.

Pancho san y Yurie chan serán los encargados de acompañarnos durante los próximos dos días para realizar la compra del género.

Me siento a gusto, como alguien importante, me llevan en palmitas por mercados, tiendas y bares, no pago nada, no gasto nada, me empapo de información, de olores, colores, sabores y texturas. La gente me mira, sonríen, les explican quién soy y se derriten en halagos, no hacen que me sienta un extraño, me siento bien, me doy cuenta que soy un verdadero privilegiado.

Por fin caras conocidas, coincido con Matico Kawata conocida chef en Japón (trabajó un tiempo en un 3 estrellas Michelin en Tokio), mi enlace en Japón gracias a ella (trabajamos juntos en el festival que organizaron en la plaza de la trinidad en Donostia) estoy aquí, viviendo un sueño. Durante los dos siguientes días hare uso de las instalaciones de un restaurante y de la ayuda de su chef para elaborar el menú de la cena de gala.

Día 1 de Mayo, llegó el gran día, amanece muy temprano, apenas he pegado ojo en toda la noche, soy un mar de nervios. Apuramos los preparativos de última hora, van pasando las horas, todo está preparado para la cena; mi puesto de trabajo, mi chaquetilla, mis cuchillos, las dos carpas donde están situados los dos comedores, el ambiente es inmejorable, las mesas montadas al detalle, la arena... el mar...el sol... se unen en un vals de armonía, una música chill-out de fondo solo hace que se agudicen más los sentidos, el monte Fuji al fondo pone un broche dorado a un día espectacular.

Ha llegado la hora; estoy listo, los comensales esperan en sus sillas ansiosos por degustar lo que les preparará el chef que ha venido de tan lejos, una fila de camareros expectantes se congrega al lado mío, esperan expectantes la explicación de los platos: comenzamos con...

- Crema de porrusalda con flores de otoño y huevo en flor.

-Carrilleras de cerdo y ternera en su salsa, sobre puré de patatas.

-Tarta de queso con su galleta y coulis de frutos rojos.

El pase comienza, primeros platos, primeros nervios...setas, crema y huevo... sale otro plato... uno tras otro los 30 primeros son emplatados, toca emplatar los segundos, las carrilleras y el puré se mezclan en una sinfonía de color, olor, textura y sabor que los exigentes paladares nipones aprecian con gusto. Poco a poco todos  los platos salen, los comensales son atendidos. Los nervios desaparecen, otras sensaciones afloran...alegría, bien estar, relajación...llega el momento de empezar a disfrutar, emplatamos los postres sin demora y va terminando el pase...por fin, todo ha salido a pedir de boca, me dejo llevar por el aura de paz y tranquilidad que se respira, todo son buenas caras, sonrisas y halagos, lo vivo todo como a cámara lenta...veo a la gente beber, sacar fotos, mirarme y sonreír, veo como terminan de degustar los postres, los vinos...vuelvo a viajar, mi mente flota...no peso... veo todo desde otra perspectiva, me dejo llevar...por fin en los últimos días recuerdo lo que es ser realmente feliz...me siento bien. Algo perturba mi sueño, me llaman, reclaman al autor de la cena, despierto, es Kurando (mi guía traductor y enlace en Donostia) que viene a felicitarme y me ruega que haga un pase por las mesas para presentarme...vuelven las vergüenzas y nervios.  Fotos, fotos y más fotos se suceden, entre risas y agradecimientos me van presentado por las mesas...el gran día va terminando, lo celebramos con un buen Txakoli Txomin Etxaniz.

Los próximos días, nos los tomamos con descanso, hacemos algo de turismo y preparamos pintxos como tortillas de patata, gildas y pintxos de salmón con puerro...disfrutamos del festival y de la oportunidad de estar donde estamos, ver una película en una playa con el mar de fondo, al aire libre degustando platos y bebidas exuberantes no tiene igual, sobre todo si se trata de Diario de motocicleta versión original (argentino) a 11mil km de tu casa...

La gran sacudida. Nos despertamos a las 5:20 de la mañana, algo extraño sucede, una fuerza bruta nos arranca del paraíso de los sueños, como si quisiera que volviéramos a poner los pies en la tierra, que nada de lo que había sucedido los días anteriores no tenía importancia, que no éramos nadie...poco a poco nos despertamos de éste sueño que era estar en Japón... ¿ha sido todo un sueño?¿estamos en casa?...algo pasa, todo está en calma, nada se mueve, los dioses nos han dejado en paz, poco a poco volvemos a nuestras fantasías de Samuráis y Catanas. A la mañana siguiente nos enteraríamos que el terremoto de magnitud 5 no había tenido consecuencias graves...no nos podíamos ir de Japón sin uno.

Como todas las aventuras ésta también tiene su fin, en Japón dejamos grandes compañeros pero sobre todo excepcionales amigos, de los que duran toda la vida...personas que dan sin esperar nada a cambio.

Por cierto mi nombre es Unai Del Sol y cuando me preguntaron en su día ¿a qué sabe Japón...?  Yo les dije, a bondad, honestidad, elegancia, humildad, cultura...pero sobre todo a amistad.

 

 

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