Gastronomiazko Euskal Anaiartea - Cofradía Vasca de Gastronomía

Luis y Onintza Mokoroa ante el cañón.
Abanderadas en posición.
Gastadores.
Bailando artillero
Preparando la danza con los gigantes.
Desfilando con los cabezudos.
Fin de la jornada.
Brindis de Carlos en la cena.
Cañonazo anunciador de la Semana Grande 2017
2017.08.12

Otro éxito en el 25 cañonazo de Luis Mokoroa para abrir la Semana Grande

Lo de Luis Mokoroa ya es hito tan importante como que el sábado 12 de agosto de 2017 encendió por vigesimoquinta vez la fiesta de la Semana Grande Donostiarra. El presidente de la Sociedad Gastronómika llegó a esa cifra tan bonita y tan lustrosa en una edición que por asuntos de difícil comprensión pusieron el énfasis en lo poco voluminoso del nuevo cañón que tenía que hacer el ruido suficiente para que los miles y miles de espectadores que aguantaban con entereza el calor de la bonita tarde, aceptaran el acto como un buen inicio para la que es la Semana Grande de la ciudad más bonita del mundo.

Al final, todos contentos, porque ya se encargaron los organizadores del departamentos de fiestas del ayuntamiento donostiarra de que oyéramos bien el cañonazo, que para eso hay buffles de esos que se usan en los conciertos para que no se vean, pero se oigan. Todos satisfechos pues del experimento del día en el que Luis cumplía sus bodas de plata como artillero mayor de una tradición que es aplaudida como original arranque de siete días de fiesta.

Pero el trabajo de Mokoroa en esa tarde del sábado no era solamente que el estallido contentara al personal, sino dirigirnos a quienes le acompañábamos en otro espectáculo superado con nota por los componentes de la amplia compañía que protagonizaba el momento, al margen de lo bonito que también era ver cantar y bailar el “Artillero” en la explanada del ayuntamiento o la belleza cada vez más aplaudida de unos gigantes y cabezudos que le dan mucha salsa al emotivo encuentro de tantos donostiarras y foráneos que acuden a Donostia en el día tan señalado.

LAS TROPAS ARRANCARON PUNTUALES

Como es norma, los componentes de los diferentes cometidos del desfile de tropas que deberían acceder al punto de concentración multitudinaria de la calurosa tarde, y daba igual que los trajes estén diseñados para protegerse del más frío invierno. A las seis en punto, todo esta dispuesto frente a la Plaza de la Trini para que con su bastón de mando, Luis Mokoroa diera la señal de partida hacia el ayuntamiento donostiarra, cuyos alrededores ya estaba abarrotados para esa hora.

Tras las tres animadas abanderadas, Maider, Ola y Maider, que portaban las enseñas de la Ikurriña, la bandera de Dionostia y la de la Sociedad Gastronomika, los gastadores Igor, Borja, Carlos y el gran cocinero Bruno Oteiza del que luego hacemos mayor referencia. Llegaban luego las tropas, con la organizada marcha del gran sargento Carlos, con los soldados ingleses Pedro, Elías junior (Bravo chaval, superando como un campeón los dolores de espalda que podían dejarle en las trincheras, pero salió al combate), Alejandro, Jokin, Kiko y este humilde reportero que lo pasa en grande cuando se transforma en tamborrero.

Justo a mi espalda, casi sin dejar espacio para que corra el aire, el gran Javier Ubillos, un referente de la tamborrada, algo así como si en la representación de un nacimiento de Navidad no estuviera San José. La cosa es que dirigió adecuadamente a los “franceses” Mikel, Javier, Richard, Iñaki, Javi, Elías padre, Xabier y David.

SE ADMITEN MÁS TXIRIBITEROS

En todas nuestras salidas, el 9 de septiembre ya esperamos con entusiasmo el Gaztelu Eguna de este año, son imprescindibles los Txiribitos (pífanos para los más eruditos), faceta que ofrece gran satisfacción a quienes la practican y por eso en la Gastronomika se invita a quienes quieran incorporarse a esta bonita función que se lo hagan saber a Onintza Mokoroa, que esta vez conducía un grupo numerosos con el que podía formar un equipo de Fútbol, con Lide, Ujue, Mirian, Yolanda, Susana, Joxe, Nagore, Iñigo, Leire, Nora y Esther.

Por supuesto que formaban parte del séquito también un año más la banda de Trintxerpe que dirige Fran y los marciales soldados de Urgull Histórico, que hacen las delicias de sus descargas ante los asombrados espectadores especialmente los venidos de fuera.

Todo transcurrió con estupenda coordinación, a satisfacción suponemos de los organizadores municipales del arranque festivo, así que un año más, misión cumplida.

FIN DE FIESTA CON EL PERNIL

Recorrimos las calles del centro de Donostia y las de la Parte Vieja, para completar tres horas de bonito desfile que esta vez con la cercana presencia y participación de la Comparsa Iturun y sus espectaculares gigantes y cabezudos permitió un mayor lucimiento de la fiesta.

El fin de fiesta para buena parte de los componentes del desfile se hizo un velada más en el espectacular comedor de la preciosa sociedad. Las familia Mokoroa, (la amatxo estaba también feliz con tanta concurrencia a su lado), Arruebarrena (marcado siempre el paso por las insustituíbles Marilu y su amatxo) y Ubillos ( ¡qué paciencia! con las salidas de Javier ¿verdad?) estaban casi al completo como es tradicional, aunque no solo ellos, sino que bastantes más disfrutamos de una ensalada que entraba de lujo un pernil adecuado con su puré de patatas y las bien recibidas patatas fritas y un helado con chocolate, antes de que cada uno eligiera un final líquido adecuado a una batalla superada y que merecía el brindis con los tres hip hip hurra que entonó Carlos Arrebarrena como colofón a la fiesta, también especial con un grupo de participantes en la Quincena Musical que compartían comedor y del que tuvo la amabilidad de obsequiarnos con una espectacular interpretación la soprano ucraniana Olena Panasyuk, llegada desde Zaragoza donde reside con su marido Andrés Romero.

Y de entre los presentes, a destacar a mi lado al gran cocinero Bruno Oteiza, al que veíamos en los reportajes gastronómicos en la televisión que he dirigido muchos años, Teledonosti, y que se ha venido desde Mexico para vivir de cerca la Semana Grande de su ciudad, un ciudadano de Amara Viejo que ejerce de gran donostiarra pese a que su trabajo le lleve tan lejos y que quería mostrar a su esposa, la bioquímica Lisandra, lo bonito de nuestra fiesta.

La vinculación de Bruno con las Gastronómika viene desde aquel viaje que los Mokoroa realizaron a Mexico y les encargó la madre de Bruno llevarle un jersey: “Es verdad aquello fue algo que unió lazos y desde entonces tenemos una importante ligazòn. Para mi venir a Donostia es algo imprescindible de vez en cuando, aunque no me puedo quejar del trabajo de cocina que hacemos en Ciudad de Mexico”. Total que Bruno tuvo que ser el que trinchó el pernil para que llegara para todos y llegó y comimos la mar de bien una vez más.

Que sean felices.

Tito Irazusta,

(Reportero dicharachero de festejos tamboriles y demás)

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