Hemeroteca

04.06.2017

El vino de la casa - Juan José Lapitz

Artículo de Juan José Lapitz publicado en su sección "saber y Sabor" de "El Diario Vasco" de 3 de junio de 2017

**********************

Desde que a finales del siglo XIX se instalaron las primeras bodegas en La Rioja, el mundo del vino ha evolucionado de manera ostensible. Cuando abrí el Autoservicio de Hondarribia, servíamos el vino con un distribuidor manual que por medio de una manguera, conectaba con una barrica. En aquellos tiempos no conocíamos más que tres vinos: tinto, clarete y blanco. Un día de repique, nos permitíamos descorchar un "txapelgorri", denominación que se daba a los vinos de marca por la cápsula que cubría el corcho.

Ya en los sesenta, en Gipuzkoa, un hombre con visión de futuro, Juan Alkorta, lanzó al mercado un vino para consumo diario, en botella de litro, Savin, que, a mi juicio, marcó un antes y un después en el comercio del vino. Años más tarde, surgió el que él llamó "vino de los domingos" en envase de tres cuartos. Luego nos enseñaron de vinos del año, de crianzas, de reservas y de grandes reservas. Empezamos a hablar de añadas, para pasar a tener noticia de que no todas las uvas son iguales, y aprendimos nombres como, tempranillo, garnacha, graciano, etc. Hemos sabido cómo hay que conservarlos y cual es la temperatura óptima para catarlos. Proliferaron bodegas y marcas, y hoy casi todas las casas de comidas disponen de carta de vinos, encabezada por el vino de la casa, el más económico de la oferta.

Si el dueño del restaurante es un conocedor del tema, el vino de la casa debe ser de calidad, para no desprestigiar al establecimiento. No debe elegirse solamente en función del coste, sino el binomio presio-calidad y aplicársele un margen comercial discreto, sobretodo pensando que no se trata de un artículo no perecedero. No me gustan quienes ofrecen vinos de la casa blanco, rosado y tinto de la misma marca. Es difícil que una misma bodega elabore tres mejores atendiendo al mencionado binomio.

 

 

El vino de la casa - Juan José Lapitz

Fotografía: Ian Mackay